1 de abril de 2023
Con 47 años y cuatro hijos, es una de las primeras egresadas de la Escuela de Medicina

"Lo leí en Facebook unos 15 días antes de que abriera la inscripción y no dudé un segundo", recuerda? Natalia Pérez en diálogo con Télam sobre ese día de octubre de 2016 en que su vida comenzó a recorrer un nuevo camino. Un ejemplo de vida.
En octubre de 2016 leyó en Facebook que abrÃa por primera vez la carrera de medicina en la Universidad Nacional de Mar del Plata y se anotó sin dudarlo apenas terminó de juntar los papeles necesarios, sin saber si podrÃa compatibilizar su vida familiar y laboral con su sueño de siempre, y siete años más tarde, Natalia Pérez -47 años y madre de cuatro hijos pequeños- es una de las 80 mujeres de la primera promoción de egresados.
"Esta semana me tuve que tomar unos dÃas, porque terminé muy feliz pero desbordada. TodavÃa me cuesta entender que me hablen a mà cuando me felicitan", aseguró Pérez en diálogo con Télam, después de superar un examen final de varias horas, que incluyó 24 postas de ejercicios en el Hospital Privado de Comunidad marplatense.
Pérez pasó noches sin dormir y en muchas de ellas "lloraba porque no daba más", sufrió especialmente con los libros de farmacologÃa, según admitió, y cuando promediaba la carrera, llegó la pandemia del coronavirus, pero tras casi siete años de esfuerzo, siente que "el sueño está cumplido".
"Lo leà en Facebook unos 15 dÃas antes de que abriera la inscripción y no dudé un segundo. La verdad es que en ese momento aluciné. Siempre habÃa quedado en el tintero aquel sueño"Natalia Pérez
Su deseo de ser médica nació a mediados de los años 80, cuando las noticias sobre las supuestas propiedades de la crotoxina para curar el cáncer dominaban la agenda televisiva.
"Me acuerdo que escuchaba sobre un médico que habÃa traÃdo la supuesta cura del cáncer desde Estados Unidos y le decÃa a mà mamá: Yo quiero hacer eso, quiero curar", recordó.
El fin de la escuela secundaria, sin embargo, llegó junto al despido de su padre, trabajador ferroviario, en plena ola privatizadora, lo que sepultó cualquier posibilidad de cursar estudios en otra ciudad, ya que la carrera no existÃa en Mar del Plata.
"Irme a La Plata o Buenos Aires era impensable. Eran momentos muy difÃciles en lo familiar desde lo económico. Empecé a estudiar profesorado de matemáticas, pero tuve que dejar para poder trabajar", relató.
Luego pudo avanzar con estudios de diseño gráfico y con algunos proyectos de manera independiente, se casó y tuvo cuatro hijos, Francesco, Giovanni, Alessia y Speranza.
Cuando creÃa que aquella idea de ser médica era asunto cerrado, a sus 41 años, vio la noticia sobre la apertura de la
Escuela Superior de Medicina
en la Universidad Nacional de Mar del Plata."Lo leà en Facebook unos 15 dÃas antes de que abriera la inscripción y no dudé un segundo. La verdad es que en ese momento aluciné. Siempre habÃa quedado en el tintero aquel sueño. Lo hablé con mi marido, en ese momento mi nena más chica tenÃa apenas dos años, y me anoté con la idea de hacer la carrera tranquila, pero después no pude detenerme", contó.
La primera camada de egresados de la universidad pública
Con compañeras que podrÃan ser sus hijas -"nenas de 20 años"-, que sufrÃan al igual que ella cuando la veÃan llegar nerviosa y cansada a algún examen, logró avanzar sin perder materias y recibirse en el tiempo ideal, al igual que otros 88 estudiantes -80 de ellas mujeres- que el último fin de semana completaron los finales y se convirtieron en la primera camada de egresados de la universidad pública."Todos me acompañaron durante la carrera, desde compañeros hasta profesores, que me hacÃan sentir muy cómoda. Esta oportunidad increÃble me la dio la universidad pública, en la cual se tiene en cuenta por ejemplo que quienes tenemos hijos, por un decreto de amparo a la madre, podamos tener prioridad con los horarios de cursadas", señaló.
"Cuando me anoté mi nena más chica tenÃa apenas dos años, lo hice con la idea de hacer la carrera tranquila, pero después no pude detenerme"Natalia Pérez
Llevar la carrera al dÃa implicó "muchas noches sin dormir", levantarse a las 4 "para cocinar o lavar en plena madrugada", y aprovechar para estudiar en el club mientras sus hijos hacÃan deporte.
Cuando promediaba la carrera, la pandemia atravesó su vida y su rutina como un examen sorpresa. "En casa mis cuatro hijos tenÃan clases virtuales, yo tenÃa clases virtuales y mi marido hacÃa trabajo virtual. TenÃamos que turnarnos para usar internet, los teléfonos, las computadoras. Y nuestras prácticas tuvieron que postergarse unos meses por la situación de los hospitales", evocó.
En ese sentido, explicó que los estudiantes compartÃan la preocupación "por el impacto en el sistema sanitario", seguÃan de primera mano la evolución de la pandemia por la información en tiempo real que brindaban los profesores que trabajaban en hospitales, y ellos participaban además como alumnos del esquema de telemedicina de casos dudosos y sospechosos que montó la escuela.
Tras haber egresado, Pérez explicó que buscará especializarse en dermatologÃa, y en las próximas semanas comenzará las prácticas como médica clÃnica, pero primero quiere procesar lo que ocurrió: "Tengo que terminar de creer que es real, y que efectivamente pude lograrlo".



