10 de mayo de 2023
Víctor Preatoni "odiaba la nieve", pero ya realizó cuatro campañas en la Antártida
"Un día jodiendo, le dije a una compañera que algún día iba a ir a la Antártida y le iba a mandar una foto", recuerda el ingeniero electrónico egresado de la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires que hoy forma parte del equipo del Observatorio Argentina de Vigilancia Volcánica.
Entre los antecedentes de VÃctor Preatoni, quien hoy forma parte del equipo del Observatorio Argentina de Vigilancia Volcánica (OAVV) y acaba de volver de su cuarta campaña en la Antártida, hay una historia de una persona que se consideraba "antifrÃo y odiaba la nieve", dos condiciones climáticas que en la actualidad lo acompañan en gran parte del año.
El destino laboral llevó a Preatoni hasta un centro de esquà en Nueva Zelanda, paÃs al que se fue a trabajar durante un año. Hasta su llegada a Mount Hutt, situada en los alpes neozelandeses, el técnico electrónico preferÃa estar lejos de las bajas temperaturas y la nieve.
Fue en esa experiencia, muy lejos de Argentina, donde se empezó a acercar al sexto continente. Su trabajo era patrullar el camino y ver si habÃa algún problema. Pero sus compañeros le insistieron una y otra vez para que empezara a esquiar.
No sólo lo lograron, sino que para Preatoni terminó siendo una pasión. "Un dÃa jodiendo, le dije a una compañera que algún dÃa iba a ir a la Antártida y le iba a mandar una foto", recuerda el ingeniero electrónico egresado de la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires.
Cuando en 2014 volvió de Nueva Zelanda, Preatoni buscó un lugar que le permitiera estar cerca de la nieve para poder esquiar. Una agencia de viajes en Caviahué fue su próximo destino, donde terminó de conectar su historia con el sexto continente. Un dÃa vio un nutrido grupo de militares en las calles de la localidad de Neuquén y se acercó a charlar para saber qué pasaba. Eran parte de un equipo que estaba haciendo el entrenamiento pré-antártico del ejército.
"Empezamos a charlar y les conté que me gustaba la idea de visitar la Antártida. Me dijeron que me anotara para ir", cuenta Preatoni, que decidió postularse en la búsqueda de personal civil que llevaba adelante el Instituto Antártico Argentino.
Después de varios meses, de superar varios filtros y distintas entrevistas, quedó seleccionado y pasó la Navidad de 2015 en la Base Belgrano como parte del grupo técnico de la campaña 2016.
"El primer dÃa fue movido porque trabajamos 24 horas sin frenar como parte del paso de mando del laboratorio entre los que llegamos y los que se iban", rememora. "Cuando pensé que Ãbamos a descansar, nos despertamos en medio de un incendio que se pudo contener, nadie salió lastimado y la base siguió funcionando", cuenta sobre la antesala de la Navidad en la que sólo comieron, brindaron y aprovecharon para dormir.
- ¿Cuál es su principal tarea en las distintas campañas en la Antártida?
- El trabajo central es llevar adelante el laboratorio, que funcione sin problemas para poder hacer el desarrollo cientÃfico que es lo que fundamenta la presencia en la Antártida. Para realizar todos esos estudios, que son muchos y muy distintos, necesitás gente que opere los equipos, los arregle y eso es lo que hago yo.
"Como paÃs, la Antártida guarda la experiencia acumulada de años y años. Hay informes y una continuidad histórica al desarrollo sobre todo cientÃfico"
- ¿Qué complejidades aparecen?
- Hay momentos y zonas donde tenés -30 o -40 grados y vientos de 240 kilómetros. Por todo eso, los equipos sufren mucho desgaste y tiene que estar el personal técnico para arreglarlo. Estamos a las órdenes de los cientÃficos que están en el continente y nosotros, los técnicos, estamos en el territorio.
VÃctor Preatoni en la Base Carlini / Foto: Prensa.
La experiencia antártica tiene caracterÃsticas singulares en una geografÃa muy distinta a la de las ciudades. "Lo que tenés a favor es que hay mucho tiempo para laburar. Estar en condiciones tan complejas, afuera y con mucho frÃo te va cansando y cada cosa hay que hacerla tranquilo y sobre todo sin lastimarse", dice Preatoni.
El aislamiento también impone ciertas condiciones de trabajo durante la estadÃa. "No tenés una ferreterÃa, una casa de computación o lo que sea a unas cuadras. Contás con lo que tenés ahà y hay que arreglarse. O pedirlo para el año que viene", comenta como una de las diferencias centrales.
Desde 2015, Preatoni realizó cuatro campañas en la Antártida, dos de invierno, una durante tres meses en el Almirante Irizar y la de este año en Isla Decepción. Su tarea generalmente fue el trabajo técnico, aunque en la Base Carlini, administrada por la CancillerÃa, su labor central fue la conectividad y la resolución de cualquier problema que surgiera con el acceso a Internet.
"Como paÃs, la Antártida guarda la experiencia acumulada de años y años. Hay informes y una continuidad histórica al desarrollo sobre todo cientÃfico", señala Preatoni de acuerdo a su experiencia.
En tanto, desde el aspecto técnico "lo interesante es cómo ponés al lÃmite a las personas y los equipos en condiciones extremas. Si querés probar algún equipo en las peores condiciones, llevalo a la Antártida. Y lo mismo aplica para un grupo humano", afirma.
Hay una constante que atraviesa a Preatoni una vez que llega desde el sexto continente. "Cada vez que volvÃ, me dije basta, no voy más. Pero termino volviendo porque se va dando. Ahora volvà hace poco y digo lo mismo. Pero tal vez el año que viene decido ir de nuevo. Es una relación de odio y amor", concluye.
La vigilancia volcánica en la Cordillera de Los Andes
Los volcanes de la Cordillera de Los Andes son el hábitat en el que VÃctor Preatoni se mueve durante gran parte del año. Su trabajo en la OAVV -dependiente del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), organismo del Ministerio de EconomÃa- consiste en la instalación de equipamiento técnico, baterÃas, antenas y paneles solares, entre otras cuestiones, para el monitoreo constante de datos.
La información, por caso, sirve para generar alertas y anticipar cualquier condición anómala de un eventual proceso eruptivo. "Se transmite la información a Buenos Aires en tiempo real y ellos la analizan", cuenta sobre las tareas técnicas que lleva adelante.
La principal actividad es la colocación de los sismógrafos para vigilar comportamientos de forma continua y permanente. "Mi trabajo es garantizar que la información llegue desde el volcán a buenos aires", define Preatoni.
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