27 de enero de 2024
Buscan mejorar el rendimiento de maíz sin aumentar el uso de insumos en ambientes andinos
Investigadores de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) analizan por primera vez el comportamiento de los cultivos en regiones donde la altura y las condiciones climáticas generan dificultades para la producción agrícola.
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) busca caracterizar los cambios fisiológicos asociados al cambio altitudinal en el cultivo de maÃz, para contribuir al diseño de estrategias de manejo especÃficas según la altura.
En gran parte del noroeste argentino la producción agrÃcola es realizada por productores familiares en ambientes de gran altitud, de hasta 3.500 metros sobre el nivel del mar.
En esa zona se cultiva principalmente maÃz, papa, poroto, habas y quinoa, siendo el maÃz el más sensible a las bajas temperaturas asociadas al aumento de la altitud.
De acuerdo con la casa de estudios de La Plata, "estos sistemas productivos presentan una gran riqueza cultural tanto en lo que hace a las prácticas agrÃcolas como a los usos de los productos cosechados" y, además, "funcionan como importantes reservorios de diversidad genética debido a las caracterÃsticas tan particulares de esos ambientes, determinando la supervivencia variedades únicas, combinado con las prácticas tradicionales de reproducción de semillas nativas".
El rendimiento de maÃz en estos ambientes se ve limitado por las condiciones propias de los sitios andinos, pero también por la falta de información cientÃfica necesaria para apuntalar las estrategias de manejo tradicionales.
Al aumentar la altitud disminuye la temperatura, por lo que se acorta el perÃodo libre de heladas, además de un enlentecimiento del desarrollo del cultivo que requiere más dÃas para la floración.
En el cultivo de maÃz la densidad de siembra es una variable de manejo clave, sin embargo estos estudios no se habÃan realizado para los ambientes andinos.
Mariana Antonietta, una de las cientÃficas del equipo, explicó que los experimentos les permitieron saber que "al incrementar la densidad de siembra en maÃz, aumenta la intercepción de luz y con ello se mejoran los rendimientos, aún más cuanto mayor es la altitud", y dijo que ello "no suele ser lo esperable ya que en general la mayor densidad de siembra en el maÃz se asocia con ambientes de mayor potencial de rendimiento".
Los investigadores realizaron ensayos experimentales en sitios a 2.300 y 3.300 metros sobre el nivel del mar, y muestreos en lotes productivos que permitieron conocer cómo el aumento de la densidad de siembra mejora el desarrollo del área foliar, la intercepción de luz y el número de granos por unidad de superficie, obteniendo mejores rendimientos, aunque con granos más pequeños.
"Al incrementar la densidad de siembra en maÃz, aumenta la intercepción de luz y con ello se mejoran los rendimientos, aún más cuanto mayor es la altitud. Ello no suele ser lo esperable ya que en general la mayor densidad de siembra en el maÃz se asocia con ambientes de mayor potencial de rendimiento"
Las tasas fotosintéticas se ven fuertemente reducidas durante la mañana, probablemente como consecuencia de las bajas temperaturas nocturnas mientras que la transpiración del cultivo sigue siendo alta, lo que reducirÃa la eficiencia instantánea del uso del agua, aspecto sobre el que se estima avanzar.
A partir de encuestas realizadas a productores ubicados a lo largo de un gradiente altitudinal (2.000-3.900 metros sobre el nivel del mar) en el marco del proyecto PR-154 del Fondo de Distribución de Beneficios del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se encontraron diferencias entre aquellos productores ubicados por encima y por debajo de la lÃnea de los 2.500 metros.
Los productores situados a mayor altitud reportan más frecuentemente escasez de agua para mantener el cultivo y riegan en mayor proporción con agua de deshielo, cuya abundancia se reduce con el avance del calentamiento global.
También destacan que hay menor excedente en la producción, lo que dificulta sus posibilidades de comercialización y mayor necesidad de recurrir a la compra de insumos, como abonos, reduciendo aún más el margen económico.
Al mismo tiempo, utilizan una mayor diversidad genética de razas de maÃz que el grupo de productores ubicados por debajo de los 2.500 metros.
"Estos resultados alertan sobre la necesidad de apuntalar estos sistemas productivos para evitar su retroceso definitivo", se indicó desde la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
COMPARTIR:
Notas Relacionadas
Jornada financiera: subieron las acciones y los bonos argentinos pese a la rueda adversa de Wall Street
El S&P Merval ganó 1,4% y los títulos públicos en dólares avanzaron 0,1% en promedio. El riesgo país quedó en 494 puntos. El dólar siguió a 1.530 en el Banco Nación y el BCRA compró USD 20 millones en el mercadoLa Argentina resistió la turbulencia global, pero el mercado espera dos datos clave que definirán el ánimo de los inversores
La suba del petróleo y de los rendimientos internacionales presionó a los activos, aunque los bonos y las acciones argentinas lograron sortear las caídas. La inflación y la licitación del Tesoro, en la mira de los mercadosDel sándwich al torniquete: el efecto que sirve par explicar la caída sin freno de la industria argentina
Las proyecciones para 2026 anticipan que la desventaja competitiva y el encarecimiento del financiamiento golpearán con fuerza la estructura productiva nacionalComentarios
Comentarios
Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno.

