30 de abril de 2024
El millonario que construyó un centro de entrenamiento militar único en medio de La Pampa: “Es un paraíso táctico”
Javier Catoni trabajó como agente de seguridad para las familias más poderosas de Europa y Medio Oriente. Su experiencia le permitió fundar su propia empresa, y decidió poner al servicio sus conocimientos. En 2018 creó una base de 300 hectáreas, donde se pueden realizar una gran variedad de ejercicios terrestres y aeronáuticos, completamente equipada. “Es un pedacito del primer mundo en la provincia de La Pampa”, asegura en diálogo con Infobae
La vida de Javier Catoni, un empresario argentino de 51 años, bien podrÃa ser el guion de una pelÃcula de acción, con efectos especiales, operaciones desde el aire, situaciones de riesgo inminente, y misiones contra el narcotráfico y el terrorismo. Pero no es ficción, sino una carrera profesional real, que comenzó de forma inesperada. El experto en seguridad y defensa gubernamental, que además es piloto, trabajó para algunas de las familias y personalidades más poderosas del mundo. Toda la experiencia que acumuló la volcó en un proyecto muy ambicioso, de tecnologÃa de punta y sin precedentes en nuestro paÃs. Creó una base de entrenamiento militar en la provincia de La Pampa, con una extensión de 300 hectáreas, una “mini ciudad†que incluye un helipuerto, dos aeronaves de ala alta para lucha de fuego, y una gran variedad de sectores con distintas finalidades. “Es un paraÃso táctico porque en un mismo lugar se puede practicar todo, tanto los ejercicios terrestres como en lo aeronáutico y navalâ€, detalla en diálogo con Infobae.
En 2018 empezaron las tareas de planeamiento y construcción de la base, de la mano de Special Missions, la compañÃa que fundó Catoni. “Desde ese entonces no paramos ni un dÃa, los únicos momentos que frenamos fue por las inclemencias del tiempo, después se mantuvo en constante mantenimiento y desarrollo logÃsticoâ€, asegura, con el entusiasmo intacto. Se define como alguien “estructurado†y confiesa que a la hora de proyectar ideas no improvisa. “Asà como soy resolutivo y puedo improvisar y reaccionar rápido frente a la presión o el peligro, en lo proyectual me desenvuelvo de la manera contraria; soy muy del método de cientÃfico, de chequear a conciencia cada cosa, y soy quien hace la mayorÃa de los planos, los croquis, y diseños de ideas, que luego derivo a la parte técnica, de ahà a los ingenieros, a los arquitectos y al seguimiento de obraâ€, indica.
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A 70 kilómetros de la ciudad de Santa Rosa, en una ubicación estratégica por tratarse del centro del mapa de la Argentina, se emplazan cada uno de los circuitos. “Terminamos una ampliación ahora, de un sector nuevo, y ya estamos pensando en el siguiente, le ponemos mucha vocación y pasión; solo hay tres bases asà en el mundo, y esta es la primera en Latinoaméricaâ€, dice, entre el orgullo y la ilusión de que el lugar alcance su máximo potencial. “El objetivo es que lo puedan utilizar, que sea visto por la clase dirigente y puedan entrenar todo tipo de fuerzas de seguridad y armadas del paÃs, desde el policÃa de raso de la esquina, hasta el mejor comando, que puedan entrenar y capacitarse ahÃ, en simultáneoâ€, manifiesta.
Son muchas las prácticas que pueden realizarse, desde rescate de rehenes, allanamientos, hasta operativos de seguridad, y también se pueden recrear condiciones externas con un sistema de lluvia de artificial, otro de efectos de humo y explosiones. “Tenemos un helicóptero con un sistema de cámaras y domo que puede identificar una patente o un rostro a 10 kilómetros de distancia, imágenes termales de dÃa y de noche, trasladar perros de rescate, evacuaciones sanitarias y transporte de tropasâ€, detalla. Cuando visitan las instalaciones los entendidos en la materia le dicen que es como “un Disney tácticoâ€, porque encuentran todo lo que pueden soñar en un solo lugar. “En Buenos Aires para hacer técnicas de rapel o de escalada táctica hay que ir al CeNARD, pero para otro tipo de ejercicios de seguridad hay que trasladarse, y acá está todo junto, hasta un edificio de siete pisos con helipuerto y tirolesaâ€, señala.
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Son más de dos décadas de su experiencia puestas al servicio, y su mayor anhelo es que todo este despliegue cumpla con su finalidad. “Es un gran regocijo y un reconocimiento recibir tantos comentarios, después de muchos años haciendo cosas, no por grandeza sino para ayudar y devolverle algo a la vida de lo mucho que me dio, pero también serÃa una pena que algo asà quede abandonado; la idea es que tenga circulación permanente con capacitacionesâ€, expresa. Y agrea: “Hoy hay un pedacito del primer mundo en La Pampa, y me gustarÃa que empiecen a visitarlo entidades nacionales, ponerlo a disposición para que lo puedan utilizar, ya sea el Misterio de Seguridad o distintos ministerios de otras provinciasâ€, proyecta.
La profesión que no eligió
A los 18 años, cuando estaba en plena decisión sobre su futuro académico, vivió una situación que jamás olvidará. El 17 de marzo de 1992, Javier estaba a dos cuadras de la Embajada de Israel cuando se produjo el atentado, y una bomba explotó en la esquina de Suipacha y Arroyo. “Caà al piso aturdido, habÃa mucho humo, polvareda, gritos, y ni bien pude me levanté y empecé a correrâ€, rememora. En vez de seguir a las personas que trataban de escapar del epicentro de la explosión, él fue exactamente en el sentido contrario, hacia el centro del caos. “Me di cuenta que estaba yendo al revés cuando me choqué de frente con una personaâ€, explica. Ya en ese entonces le surgió una incontenible vocación de ayudar, y quiso levantar escombros para ayudar a rescatar a todos los que pudiese.
“No sabÃa nada de protocolos, de posibles aplastamientos, de técnicas de evacuación, y aunque algo se encendió en mà en ese momento, me pasó que no escuché lo que yo querÃa, me dejé llevar por el mandato familiar; a pesar de que sabÃa que lo estaba haciendo a regañadientes, en ese momento seguà con mis estudiosâ€, confiesa. HabÃa encarado la carrera de IngenierÃa Biomédica, que le iba a llevar un promedio de siete años. “Cuando estaba en quinto obtuve un tÃtulo intermedio de tecnicatura, y organizaron una gran conferencia con profesionales de Brasil que vinieron a hablarlos sobre innovaciones y el mercado brasileroâ€, relata. Las siguientes palabras que escuchó definieron sus próximos pasos.
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“Nos dijeron que cuando tuviéramos el tÃtulo bajo el brazo, Ãbamos a estar 10 años atrasados en conocimiento con respecto al resto del mundo. Ahà abandonamos la mitad; yo no iba a seguir quemándome la pestañas dos o tres años más para graduarme y ser obsoletoâ€, expresa. Luego se formó en IngenierÃa en Sistemas, una profesión que tampoco ejerció, porque se presentó una oportunidad que capturó toda su atención. “Siempre fui muy afÃn a competencias de tiro deportivo al aire libre, campamentos, y solÃa ir a practicar a un polÃgono de tiroâ€, indica. Notó que un hombre vestido de traje observaba su desempeño, e incluso le preguntó si trabajaba como agente de seguridad, por su habilidad.
“Cuando salà me avisaron en recepción que me habÃa dejado su tarjeta, y era el responsable de la custodia de la familia Pérez Compancâ€, revela. Sin dudarlo, se contactó, y asà comenzó su formación en técnicas militares, con capacitaciones que incluyeron maniobras de vehÃculo ante choque y vuelco, armamento y defensa personal. “Cuando empecé a trabajar en seguridad sentà que era fabuloso, que habÃa tocado el cielo con las manos, y pensaba: ‘Estoy en el mejor equipo de seguridad del paÃs, con los mejores recursos, y cursos por todos ladosâ€, expresa.
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Desde siempre, la intuición fue su gran aliada, y a medida que iba ganando más conocimiento, empezó a preguntarse cuáles serÃan sus próximos pasos. “Me preguntaba si dentro de 10 años podrÃa estar haciendo lo mismo, porque empezás de abajo, y son muchas las cosas que uno hace cuando lo contratan, algunas son más de rutina como llevar y traer a los hijos de determinadas familias, acompañarlos a comprar ropa, a sus actividades, y con el tiempo se puede volver un poco monótono y repetitivoâ€, explica. Siguió haciendo cursos y perfeccionó su nivel en idiomas, con la certeza de que más adelante serÃan de utilidad. “Hoy el inglés lo hablo sin tener ni que pensarlo, y eso te abre muchÃsimas puertas, porque accedés a material de afuera, a más conocimiento de última generación, y te vas preparando de otra maneraâ€, sostiene.
Su vocación y el camino propio
Allá por 2005 apostó a un cambio personal y se perfiló como director de una empresa multinacional de Estados Unidos especializada en seguridad y lucha contra el lavado de dinero. Consiguió el puesto, y se adentró en otro rubro, el de seguridad patrimonial y electrónica, con funciones de forense informático y legal. La compañÃa llegó a manejar casos de 54 paÃses, y fue durante aquellos años que estableció una gran cantidad de red de contactos y experiencia, que fueron claves para luego lanzarse como empresario de manera independiente. Asà creó Special Missions -en Instagram @special_missions-, su propia empresa, y como muchos ya conocÃan su trabajo y su trayectoria, las solicitudes no tardaron en llegar.
“Presté mis servicios al Palacio de Buckingham, poco después de los atentados que hubo en los subtes de Inglaterra y en Madrid; hice los planes antiterrorismo, y coordiné toda la seguridad de los Juegos OlÃmpicos de Londres 2008″, cuenta. Luego trabajó con la Familia Real de España, la corona británica, jeques árabes y empresarios multimillonarios, con viajes que realizaba cada tres meses. “AsÃ, desde cero, y desde abajo, empecé a generar mi propia fortuna, y después cuando conocà a mi esposa me concentré en el proyecto familiar y en echar raÃcesâ€, indica. Hace 12 años que se instaló en la provincia de La Pampa, ya es padre de dos hijas, y considera que sin el apoyo de su entorno más Ãntimo hubiera sido imposible cumplir tantos sueños.
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Cuando se convirtió en papá se replanteó la constante exposición al peligro, y decidió analizar a profundidad cada caso, para tomar aún más precauciones. “Ahora si hay un 50% de riesgo inminente, no elijo estar en ese tipo de trabajos más conflictivos, para eso tenemos a los diferentes equipos altamente capacitados, y yo me quedo en la parte directiva, para poder elegir cuándo, cómo y dóndeâ€, sentencia. A su vez, cuando asumió muchas más responsabilidades al llevar las riendas de su empresa, su agenda se llenó de actividades, y muchas veces tuvo que hacer malabares con los tiempos para encontrar un equilibrio entre su profesión y la vida familiar.
“El tiempo es un recurso que no se puede comprar, sin importar el dinero que tengas, al igual que el amor y la salud, y hay que tenerlo muy en claro eso, que el dinero es solo un ‘medio de’ o un ‘medio para’, que nada tiene que ver con ser felizâ€, remarca. Nunca dejó de ir tras la búsqueda de algo que le llenara el alma, y no solo los bolsillos, porque considera que esa es la clave para encontrar dicha en el dÃa a dÃa. “Mi vocación es ayudar al resto, siempre lo que hago es para otros, y me parece que intentar dedicarse a lo que a uno le guste ya es un gran paso; y nunca es fácil, conlleva una enorme energÃa, pero tengo el empuje, y hoy trato de transmitir el legado a las nuevas generacionesâ€, indica.o
En su faceta de instructor muchas veces capacitó futuros profesionales, y disfruta mucho de ese rol, donde puede orientar a otros y compartirle todos sus secretos. “No me guardo nada, porque esa es la clave, darles todas las herramientas, y me ha tocado hacer de padre, de amigo, de cura, de psicólogo, porque durante los entrenamientos son más de 20 dÃas donde nos vemos todos los dÃas, donde tienen muy poco contacto con sus familias, y los instructores nos convertimos en su segunda familiaâ€, describe. Considera que más allá de los ejercicios o la fortaleza fÃsica, también intervienen en el proceso cuestiones humanas y emocionales, y si alguno de esos pilares tambalea, la ejecución de las tareas se vuelve un desafÃo.
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Con gran cariño y admiración pone como ejemplo a su primer instructor de helicóptero, Pablo López, excombatiente y piloto de la Guerra de Malvinas. “Hoy en dÃa sigue volando, y todos mis conocimientos aeronáuticos se los debo a él; por eso en vida le puse su nombre a uno de los hangares que tenemos en la base, porque es como un padre para mÃ, por todas las enseñanzas que ha dejado en esas dos islas y las vidas que ha salvadoâ€, expresa.
La base de sus sueños
Desde que empezó con el proyecto, estuvo atento a todos los detalles, y mantuvo la tradición de pedirle crÃticas constructivas a todos los que lo visitaron. “Siempre pregunto en qué podemos mejorar, porque yo miro todo, hasta el cartelito del tacho de basura, y nos ocupamos de todo, incluso del mantenimiento de los caminos rurales, con maquinarias viales para repararlos cuando traemos equipamiento y materialesâ€, indica. Tomó como inspiración a las grandes potencias en materia de seguridad, y algunas las adaptó para optimizar los recursos nacionales. “Afortunadamente no fue difÃcil equipar la base, si bien hay elementos que solo se consiguen en el exterior, y hay que ir a traerlos, tenemos equipos en muchas partes del mundo, asà que pudimos concretar lo que habÃamos planeadoâ€, celebra.
En el área de simulacro de catástrofes aéreas se encuentra desmantelado un avión que perteneció a Lázaro Báez. No quiere ahondar en el tema, pero señala: “Fue un regalo de un amigo como souvenir por el fin de una épocaâ€. Uno de los requisitos que se impusieron fue el respeto por el medioambiente, y por eso mantuvieron el entorno agreste, sin asfalto ni cemento que pudiese afectar el ecosistema natural. La otra condición fue que se tratase de una iniciativa sin fines de lucro. “No hacemos negocio, lo poco que se gana se reinvierte o se donaâ€, aclara. La inversión principal fue destinada a las tácticas operativas, y tomaron todas las precauciones necesarias, para que dos aviones y dos helicópteros pudieran funcionar de manera operativa. “Hay gente fija ahà todo el tiempo, en materia de construcción y control perimetral, porque es una zona restringida por los materiales que hayâ€, comenta.
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A fin de año sumarán a las instalaciones un un helicóptero MD530F versión militar. “Es de 2025, está actualmente en fabricación, va a ser el único en nuestro paÃs, y se van a hacer demostraciones para otros paÃses de Latinoaméricaâ€, anticipa. Considera fundamental que por cada adquisición exista una proyección a futuro y que se le pueda dar utilidad. “No se trata de comprar un montón de cosas que después no haya capacitación para usarlas, que no haya presupuesto para mantenerlas, que no haya alguien con las capacidades técnicas para resolver los problemas que tengan todas esas maquinarias, y por eso la capacitación siempre es la mejor inversiónâ€, enfatiza.
Ese mismo consejo es el que brinda cuando le consultan por polÃticas de Estado en materia de seguridad. “Lo único constante es el cambio y con ello las necesidades; lo que se enseñó en la Escuela de PolicÃa hace 10 años no tiene nada que ver con los conflictos sociales de hoy, ya no nos sirven los manuales de seguridad y defensa de hace cinco años, ni de hace tres, ni siquiera del año pasadoâ€, asegura. Y agrega: “Lamentablemente siempre vamos un paso atrás, no tenemos el efecto sorpresa para contrarrestar la delincuencia ni los problemas que hoy azotan a nuestro paÃsâ€.
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Tal como decÃa al principio, le gustarÃa que el centro de entrenamiento militar que creó pudiese ser una herramienta para combatir la falta de presupuesto en las capacitaciones. “La parte privada tiene los recursos para poder hacerlo, y creo que la base no hubiera sido posible en forma pública, por protocolos y burocracia; por eso me encantarÃa que haya visitas institucionales oficiales. Es un paraÃso para aprender y hacer las cosas a conciencia, como las estamos haciendo; falta decisión polÃtica y ojalá a futuro podamos hacer convenios con el Gobierno y con distintos Ejecutivos provinciales para entrenar a las fuerzas de seguridadâ€, manifiesta.
“Hoy tenemos muchÃsimos casos llevados a cabo, de lucha contra el terrorismo y narcotráfico, en todo Centroamérica y Medio Oriente, tanto de equipos que han venido hasta La Pampa para capacitarse, como de servicios donde nosotros nos hemos trasladadoâ€, detalla. A través de sus redes sociales reciben muchas consultas, alguna para solicitar información de cursos y actividades, otras con solicitudes de empleo, y muchos son mensajes de agradecimiento. “Nos dan las gracias por hacer algo para el pueblo argentino, nos dicen que los inspiró, y hasta se ofrecen de manera desinteresada a colaborar, y eso es realmente gratificanteâ€, expresa. Siente que encontró aquel concepto de “trascendencia†que tanto buscaba cuando era estudiante universitario. “VolverÃa a hacer el mismo camino de piedra, a revivir las cosas malas, para estar exactamente donde estoy hoy, con proyectos constantes que sean de utilidad y hagan la diferenciaâ€, reafirma.