20 de octubre de 2024
El papa Francisco nombró 14 nuevos santos: entre ellos los “mártires de Damasco”, símbolos de la persecución cristiana
Once de los canonizados son frailes franciscanos y laicos maronitas, varios de ellos españoles, asesinados por militantes drusos en 1860 en la capital siria. Las otras tres personas elegidas fundaron comunidades religiosas
“Los inscribimos entre los santos, decretando que sean venerados como tales por toda la Iglesiaâ€, proclamó Francisco, tras recitar cada nombre.
La canonización es el último paso hacia la santidad en la Iglesia católica, tras la beatificación.Se requieren tres condiciones, la más importante de las cuales es que la persona haya realizado al menos dos milagros. Debe haber fallecido hace al menos cinco años y haber llevado una vida cristiana ejemplar.Los ocho frailes franciscanos y tres laicos maronitas -todos hermanos- de un monasterio fueron asesinados por militantes drusos en julio de 1860 en la capital siria, entonces bajo dominio otomano.
Se trata del español Manuel Ruiz López (Burgos, 1804), quien en aquel momento era superior del convento de San Pablo y fue vÃctima de la furia de una multitud de drusos que la noche del 9 de julio de 1860 irrumpieron en el barro cristiano de Damasco. Ahà vivÃan unas 30.000 personas, miles de ellas fueron masacradas y algunas se refugiaron en el monasterio de Ruiz y el resto de frailes menores.Con él decapitaron a siete franciscanos hoy también canonizados, entre ellos los españoles Carmelo Bolta, Nicanor Ascansio, Nicolás MarÃa Alberca, Pedro Nolasco Soler, Francisco Piñazo Peñalver y Juan Fernández, y el austrÃaco Engelbert Kolland.En la ceremonia también fueron canonizados los laicos maronitas Francesco Massabki, Mooti Massabki y Raffaele Massabki. Eran tres hermanos de Damasco muy vinculados a la comunidad de los franciscanos que estaban en el convento de San Pablo junto al resto de frailes, donde murieron igualmente asesinados en la misma masacre.
Damasco es el hogar de una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo, pero su población cristiana ha disminuido a sólo un dos por ciento en la actualidad, según el Vaticano.
Muchos ciudadanos, cristianos o no, han abandonado la ciudad desde el inicio de la guerra civil en Siria en 2011.Las otras tres personas, fallecidas a principios del siglo XX, fundaron comunidades religiosas.
Se trata del misionero italiano Giuseppe Allamano (1851-1926), fundador del Instituto de los Misioneros de Consolata y de las Hermanas Misioneras de Consolata, la monja italiana Elena Guerra (1835-1914), fundadora de la Congregación de Oblatas del EspÃritu Santo -conocidas como Hermanas de Santa Zita-, y la canadiense Marie-Leonie Paradis (1840-1912), fundadora de la Congregación de las Hermanitas de la Sagrada Familia.El adolescente, nacido en Londres, pasó su vida difundiendo su fe en Internet, ganándose el apodo de “influencer de Diosâ€, antes de morir de leucemia en 2006.
Aún no se ha fijado la fecha de la canonización, pero podrÃa tener lugar en 2025, año del Jubileo de la Iglesia, cuando se espera que más de 30 millones de peregrinos acudan a Roma.Tras la ceremonia de canonización, Francisco celebró la tradicional homilÃa del Angelus, en la que instó a rezar por el fin de las guerras vigentes en varias partes del mundo, entre estas en la “martirizada Palestinaâ€, primera vez que usa este adjetivo para referirse a los territorios palestinos.“Invocamos para todos (los paÃses en guerra) el don de la pazâ€, dijo Francisco, que en sus discursos suele reiterar sus apelaciones al fin de los conflictos armados en el mundo, y suele hacer alusión tanto a Palestina, como a Israel o Ucrania.
El pontÃfice recibió esta semana una delegación encabezada por el ex primer ministro israelà Ehud Olmert y el ex ministro de Exteriores palestino Naser al Kidwa, sobrino del histórico lÃder Yasser Arafat. Promueven un plan de paz para acabar con la guerra de Gaza y hallar una resolución al conflicto palestino-israelà que presentaron en su reunión ante el papa.