8 de noviembre de 2024
Le dijeron que su bebé había nacido muerto: 39 años después él la encontró y lograron sanar el pasado más cruel
Germán Utrera es de Funes, Santa Fe. Sus padres adoptivos nunca le mintieron y siempre supo que era “un hijo del corazón”. Durante la adolescencia comenzó a interesarse en sus orígenes. Luego de una década y a partir de un estudio de ADN ancestral logró hallar a su madre biológica, quien vive a 40 km de su casa
Marta nunca cuestionó el procedimiento. Jamás imaginó que la verdad era otra y que su bebé vivÃa apenas a unos 40 kilómetros de su casa. Eso recién lo supo el 24 de octubre de este año, cuando un estudio de ADN confirmó que su primogénito estaba vivo y que la habÃa buscado durante los últimos diez años.
Germán Utrera, que hoy tiene 39 años, es padre de una hija de 5 y formó su propia familia junto su mujer Luciana, nunca cuestionó su infancia y siempre tuvo palabras de amor y agradecimiento hacia sus padres adoptivos, quienes jamás le ocultaron que era “el hijo del corazónâ€.Ofelia, la mujer que lo crio y lo cuidó, enviudó cuando él tenÃa 8 años. “Nunca me ocultaron nada, pero como yo era muy chico no me daba cuenta de las explicaciones que ellos trataban de darme. Hasta que finalmente lo descubrà en mi adolescenciaâ€, recordó.“Con una mezcla de nervios y ternura, ella intentó explicarme algo que durante años habÃa evitado decirme directamente, que no era mi mamá biológicaâ€, dijo Germán, sobre esa revelación confusa y, a la vez, devastadora.
En ese preciso momento, las preguntas llegaron como una oleada: ¿Quién era él realmente?, ¿Dónde estaba su madre biológica?, ¿Por qué lo habÃan separado?. Esa revelación fue el inicio de una búsqueda, que comenzarÃa en su adultez, y durarÃa casi una década.La adolescencia de Germán fue como un rompecabezas en el que faltaban piezas clave. El relato de Ofelia era escaso y limitado. Cada vez que preguntaba, aparecÃan más incertidumbres que certezas. “Mi mamá siempre tuvo poca información. El que sabÃa cómo era la historia era mi papá, que ya está muerto. Por eso, muchos detalles se perdieron. Ella asegura que solo pagaron los gastos del parto de mi madre biológica, niega que haya pagado por mi adopción más allá de que era todo muy clandestino. La verdad de cómo sucedieron los hechos se la llevó mi papá a la tumbaâ€, enfatizó.Tras el nacimiento de Alba, su hija, algo cambió dentro de él. Mirarla le daba una especie sensación de espejo, una conexión con la vida que nunca habÃa sentido antes. “Cuando sos padre, entendés lo que significa tener una parte de vos mismo en alguien más. Al no tener un rebote, una imagen de decir ‘soy parecido a esta persona’, esa identidad se volvió más difusaâ€, explicó.
La paternidad despertó en él un impulso renovado por entender su origen. La búsqueda se volvió algo más que un acto de curiosidad: se transformó en una necesidad de justicia personal. Recurrió a terapias alternativas y espirituales, como la regresión y los registros akáshicos. Sin embargo, todas estas prácticas parecÃan girar en cÃrculos, sin ofrecerle respuestas concretas. Por eso decidió pedir ayuda a la ONG Nuestra Primera Página, que lo guio en su búsqueda a partir de la realización de un estudio de ADN ancestral. Ese análisis permite a una persona hallar rastros de sus antepasados.Tras meses de búsqueda intensa, Germán y la ONG localizaron a Marta, la prima de MarÃa Luján, quien aceptó hacerse la prueba de ADN, aunque sin entender muy bien por qué. La invadió la tristeza y la ansiedad por igual. SabÃa que si los resultados cuadraban, si los detalles coincidÃan, podÃa finalmente enfrentar esa parte de su vida que quedó oculta y sin resolver.
Cuando llegó el resultado del ADN por mail, Germán estaba extasiado. “Immediate match. Parent-child relationshipâ€, decÃa ya que el estudio fue hecho en un laboratorio de Houston, Texas, Estados Unidos. Esta frase, que aparecÃa destacada en un correo con un tono casi de alarma, era el anuncio de la verdad que habÃa buscado durante tantos años. “Más abajo, otro dato terminaba de confirmar la conexión genética entre los dos. DecÃa ‘Centimorgans: 3.540′, una cifra que indicaba una coincidencia tan alta que no dejaba lugar a dudas. Si te da mayor a 3.000 es porque la relación es de madre e hijoâ€, explicó.
Esa confirmación era nada más ni nada menos que lo que su corazón ya habÃa comenzado a intuir desde el primer encuentro con Marta. Cuando él la llamó para darle la noticia, ella respondió con un silencio denso que contenÃa años de preguntas. “A mà me dijeron que habÃa nacido muertoâ€, repetÃa entre sollozos. “No fue culpa tuyaâ€, fue lo primero que le dijo él hasta que finalmente pudieron verse para darse un fuerte abrazo y comenzar, juntos, un proceso de sanación.“Asà como mi hija ahora tiene tres abuelas, yo tengo dos madres y las amo a ambas. Ellas ya se conocieron y se llevan muy bienâ€, afirmó Germán. “No tengo nada que recriminarle a ningunaâ€, agregó completamente convencido de que cada una de ellas hizo lo que pudo. “Mi mamá del corazón me contó que me fue a buscar a esa clÃnica porque no podÃa tener hijos. Y a mi hermana mayor también la adoptaron de esa maneraâ€, recordó.
La historia de Germán Utrera, un testimonio de perseverancia y de búsqueda incansable de la verdad, también sirvió como fuente de inspiración para que su hermana emprendiera el mismo camino junto a la ONG que lo ayudó a él. “Quiere encontrar a su familia biológica y la voy a ayudar en todo lo que necesiteâ€, concluyó esperanzado. Quiere que ella pueda ser feliz como lo es él.