20 de noviembre de 2024
La pianista y productora musical que se reinventó con la tecnología y hoy su emprendimiento factura 30 millones de pesos al mes
Antes de abrirse camino en el mundo tech, Florencia Schenone tocaba instrumentos y daba clases de canto. El colapso de la industria discográfica con la llegada de Internet la llevó a replantearse su carrera. Se reinventó gracias al marketing digital y la publicidad online, dos áreas que le dieron la posibilidad de fundar su propia empresa y soñar con expandirse por Latinoamérica
Apenas egresó del secundario se puso a estudiar en la Escuela de Música de Buenos Aires (EMBA), donde se formó como técnica en sonido y grabación, complementando su interés por la calidad y el proceso de creación musical. En paralelo, comenzó la carrera de Administración de Empresas, en la Universidad Católica Argentina (UCA), pero solo hizo dos años.
El colapso de la industria discográfica con la llegada de Internet aceleró la decisión de replantearse su carrera, sumado a que con el tiempo entendió que los productores de música no tenÃan la vida que ella habÃa soñado. “Lo más rentable no era dedicarse a la grabación de discos, sino ser manager y eso significaba que mi vida iba a ser de noche, acompañando artistas. Y yo no querÃa esoâ€, admitió.
Inquieta y curiosa, Florencia empezó a explorar el mundo digital y a entender cuál serÃa su impacto en la música. Su primer empleo fue de asistente del CEO de una empresa de publicidad digital, un sector que le ofrecÃa un futuro más estable y en crecimiento.
Estudió community management y estrategias de pauta digital en plataformas como Google y Facebook, además de formarse en estrategias de marketing digital. Esos cursos le permitieron avanzar rápidamente en su carrera en tecnologÃa, transformándose en una especialista en publicidad de performance móvil, lo que finalmente la impulsó a fundar su primera empresa, que obviamente no tenÃa ninguna relación con su profesión anterior.“Se trataba de una modalidad innovadora en la que no se cobraba a los clientes por colocar anuncios tradicionales en sitios web o plataformas, sino por acciones especÃficas realizadas por los usuarios finales, como descargar una aplicación o completar formularios. Esa táctica resultaba atractiva para grandes empresas que querÃan resultados concretos y medibles en sus campañas de adquisición de clientesâ€, explicó Florencia. La compañÃa llegó a facturar hasta dos millones de dólares al año.
Pero ese ascenso fulgurante no estuvo exento de sombras. En medio de ese auge, en plena pandemia, una empresa los demandó por fraude. La denuncia sostenÃa que uno de sus proveedores habÃa manipulado los datos de descargas de la aplicación, generando registros falsos de usuarios y cobrando por ellos como si fueran reales. “Aunque nosotros no tuvimos nada que ver directamente con la manipulación, nuestra empresa era la responsable ante el cliente de la integridad de los servicios publicitariosâ€, admitió.Resurgir de las cenizas fue la única opción viable. Y aunque ya se habÃa divorciado de su esposo decidieron volver a emprender juntos poniendo en marcha un modelo de app de servicios, que él ya venÃa planeando desde hacÃa meses. “La app Manno, que está por cumplir 4 años, permite conectar a trabajadores independientes con clientes, creando un sistema en el que las calificaciones y la reputación de cada proveedor de servicios para el hogar juegan un papel decisivo al momento de contratarâ€, precisó Florencia, quien hizo hincapié en su idea de “democratizar el acceso al trabajo en sectores desatendidosâ€.
Manno no nació en el entorno más favorable. Florencia y su socio destinaron tiempo y dinero para desarrollar una tecnologÃa robusta, una plataforma que no compitiera solo por precio, sino por calidad de servicio. Para ello, necesitaron un sistema de calificación que asegurara la confianza de los usuarios en un entorno donde las expectativas de los clientes suelen ser bajas. “Al principio, Manno era un proyecto en el que perdÃamos dinero mes a mes. Los pocos ingresos que generaban se reinvertÃan en promociones y cupones para atraer usuarios y convencer a los trabajadores de la app de que valÃa la pena ofrecer su mejor servicioâ€, recordó.Después de años de trabajar sin descanso, lograron captar el interés de empresas que comercializan electrodomésticos y equipos electrónicos en general con la propuesta de Manno. “Con esas alianzas logramos contratos de instalación de productos comprados por los clientes y el cambio fue inmediato. La app comenzó a generar ingresos regulares, y empezamos a crecer de manera exponencialâ€, enfatizó. El reconocimiento y la confianza en la marca aumentaron gracias al feedback positivo de los usuarios, con calificaciones promedio de 4.8 sobre 5.
Durante el programa de tres meses, ella accedió a una formación intensiva que le proporcionó conocimientos clave en finanzas, asuntos legales y desarrollo de negocios, esenciales para fortalecer su capacidad emprendedora y su visión empresarial. “Me dio la posibilidad de conocer a grandes referentes del sector tecnológico, como Marcos GalperÃn, de Mercado Libre, y ejecutivos de Globantâ€, ejemplificó.Florencia también recibió una capacitación completa para perfeccionar sus habilidades en planificación de negocios, financiamiento y presentación ante inversores. Aprendió a preparar un pitch sólido y un business plan atractivo, herramientas que luego utilizarÃa para mejorar y proyectar su app hacia nuevas oportunidades de expansión.Actualmente, Manno cuenta con una base de más de 30.000 usuarios y 3.000 trabajadores activos. “Llevamos publicadas más de 14.000 tareas en la plataforma. Desde albañilerÃa y plomerÃa hasta instalación de aires acondicionados y reparación de computadorasâ€, especificó Florencia.Los planes de Florencia incluyen traspasar las fronteras de CABA, el AMBA, La Plata, Córdoba y Rosario para llegar a ciudades como Mendoza y Tucumán en los próximos meses. “Para el próximo año esperamos abrir una ronda de inversión para entrar en el mercado de Chile o Méxicoâ€, adelantó.