Con la mirada fija en las fotos de los cuerpos de sus padres y nula emoción: cómo vivió Martín Del Rio el primer día del juicio
El acusado se presentó este lunes en el Tribunal N°7 de San Isidro para ser juzgado por un jurado popular. Sus expresiones al escuchar las pruebas en su contra
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A paso firme y seguro, lejos de mostrarse nervioso, el acusado de “doble homicidio calificado por alevosÃa, por el vÃnculo, por el uso de arma y por ser criminis causae†caminó hasta el banco de los acusados con su particular renguera y se sentó para escuchar el debate en el que un jurado popular determinará si es culpable o no del asesinato de sus progenitores José Enrique Del Rio (75) y MarÃa Mercedes Alonso (72).Al sentarse en su lugar, lo primero que hizo fue una vista panorámica de los presentes en la sala. Giró la cabeza, miró a todos detenidamente y luego volvió con la mirada firme hacia adelante. No demostró ninguna emoción hasta que tomó la palabra la fiscal Marcela SemerÃa, quien, en un breve repaso por la historia del caso, mencionó a su mamá y su papá.Al escuchar sus nombres, Del Rio se emocionó por primera vez. Su reacción fue la de acongojarse y agachar un poco su cabeza, similar a la que tuvo minutos después cuando la fiscalÃa pronunció una frase que también tocó una de sus fibras más sensibles. “Ellos le dieron la vidaâ€, fueron las palabras ante las que el imputado se ablandó otra vez. No obstante -aunque parecÃa intentarlo- no lloró en ningún momento de la audiencia.El primer testigo que se presentó en la jornada fue Diego Antonio Lugo, comisario bonaerense y especialista análisis de comunicaciones, quien hizo una reconstrucción con material audiovisual de la rutina que habÃa hecho Del Rio el dÃa del crimen de sus padres.En las pruebas que aportó, Lugo mostró en una pantalla grande las imágenes de los cuerpos de José Enrique Del Rio y MarÃa Mercedes Alonso, encontrados dentro de su Mercedes Benz estacionado en el garaje. En las fotos, tomadas desde diferentes ángulos, se pudo apreciar cómo quedaron ambas vÃctimas ensangrentadas tras ser asesinados a balazos.Sà se acongojó con la siguiente fotografÃa que compartieron, que fue la fachada de la casona de Melo 1101, la cual pareció haberle generado algo de nostalgia. Un dato llamativo es que“Mi domicilio es Melo 1101, la casa de mis padres, donde vivo desde mis quinceâ€, dijo de forma contundente, a pesar de que los datos indican que hasta el momento del parricidio vivÃa en Nordelta.
La actitud frÃvola del acusado se mantuvo hasta el final del dÃa. Incluso omitió hacer cualquier expresión durante la presentación de la prueba más importante en su contra: la del hombre caminante, en la que se lo ve con barbijo, capucha y buzo azul dirigiéndose rumbo a la casa de sus papás antes de concretar el crimen.Del Rio tuvo solo dos momentos en los que esbozó sonrisas. El primero fue cuando su defensa, a cargo de Mónica Chirivin y Gastón Salomón, le hicieron algunas preguntas al primer testigo de la fiscalÃa y este respondió de forma dubitativa. Por sus gestos, el acusado pareció disfrutar de que el comisario bonaerense se incomodara.La segunda vez fue en la declaración de Blanca BenÃtez, acompañante terapéutica de Del Rio padre. Fue la última en hablar y, frente a ella, el acusado se rÃo cuando la escuchó asegurar que él “vivÃa de su papáâ€.Este martes continuará el juicio por el doble parricidio en Vicente López. La audiencia está citada para las 9 de la mañana y se espera que declaren ocho testigos por parte de la fiscalÃa.
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