2 de enero de 2025
La historia detrás de la Capilla de los Escaladores: un alpinista italiano, una pared de 3.128 metros de altura y una avalancha letal
La ermita está ubicada en el Chalten, en la provincia de Santa Cruz. Fue traída desarmada en barco desde Austria para ser construida en homenaje al escalador Toni Egger, que en 1959 falleció tras ser arrastrado por una avalancha de nieve mientras descendía luego de haber hecho cima en el cerro Torre. La historia de una gesta y de un mito
CorrÃa el año 1959 y Argentina era un paÃs lejano al que llegó integrando un grupo de los mejores alpinistas europeos. Una carta enviada desde la Patagonia les marco el camino. “Aquà hay pan para tus dientesâ€, decÃa el mensaje. Era claro, allà habÃa inmensas paredes para la gran aventura.
En 1957 cruzo el océano y llegó a América para participar del ascenso al cerro Jirishanca en la cordillera de los Andes Peruanos. Era un pico peligroso y eso le atraÃa. Aquella experiencia lo ubicó entre los mejores en escalada en hielo y lo acercó a su destino final.
En 1958 el renombrado alpinista italiano Cesare Maestri organizó una segunda expedición al cerro Torre, en la Patagonia Argentina. La anterior habÃa fracasado por el mal tiempo. Todos sabÃan de la dificultad para hacer cumbre en aquella pared de 3128 metros de altura ubicada en un paraje desolado de Sudamérica, en el lÃmite entre Argentina y Chile. Iban a intentarlo nuevamente y Egger querÃa estar ahÃ. Se ofreció y lo aceptaron de inmediato. Un año más tarde la expedición estaba en marcha. Al grupo se sumó Cesarino Fava, un destacado alpinista italiano radicado en Buenos Aires que conocÃa como la palma de su mano las montañas del sur argentino.En 1959 llegaron a Buenos Aires. Ir al sur no les serÃa sencillo, ya que las rutas casi no existÃan. A eso se sumaba que las pesadas cajas en las que llevaban los equipos de alta montaña hacÃan todo más difÃcil. Viajaron en camión y cruzaron los caudalosos y frÃos rÃos patagónicos con carros y mulas.
Andrea mira por la ventana a los turistas que caminan por las calles del Chalten. Son parejas o grupos que van con sus equipos de trekking para disfrutar del paisaje y de los senderos. Es una imagen muy distinta a la de los años de aquella expedición: “En ese momento el pueblo todavÃa no se habÃa fundado. Mi papá siempre decÃa entre risas que llegar a la Patagonia era tan difÃcil como subir al Torreâ€.Luego recorrer la zona y de varios intentos frustrados, decidió volver dando por finalizada la búsqueda. No habÃa más que hacer. Fue justo en ese momento cuando vio a lo lejos un punto en medio de la nieve: “¡Son ellos!â€, se dijo. Desesperado llegó como pudo hasta aquella figura. Al acercarse vio a Cesare Maestri tapado por la nieve. Estaba con vida. Egger no estaba allÃ. Luego de ser rescatado, Maestri contó que lograron hacer cumbre en el Torre y que en el descenso una avalancha arrastró a Egger hasta su muerte: la montaña se lo habÃa tragado llevándoselo para siempre.
En 1995, un grupo de escaladores austrÃacos encabezados por Edward Muller visitaron el Chalten para conocer dónde habÃa muerto su amigo. Ofrecieron donar una capilla en su honor. Era un ofrecimiento particular, con una condición: todos los componentes debÃan llegar desde la tierra de Toni Egger. SerÃa una réplica casi exacta de la capilla de Saint Michael, ubicada en El Veneto, Italia. Las autoridades locales autorizaron la donación y el proceso se puso en marcha.
El campanario, los herrajes, las tejas y hasta los obreros encargados de armarla llegaron en barco desde Austria. El proceso demandó dos años y la construcción solo un mes. En 1997, la capilla se levantó en el terreno destinado originalmente al cementerio del pueblo.Miguel dice que la capilla se transformó en una especie de santuario para los amantes de la montaña y también para los vecinos que cuidan de ella y que hoy piden por el mantenimiento del predio que la rodea. “Es que es parte de nosotrosâ€, dice emocionado Miguel mientras la mira y recuerda que la vio nacer y hasta viajó a Italia para conocer la capilla original. “Su hermana gemela, que es igual a ella“, dice entre risas y emoción.
La foto de Toni Egger en blanco y negro cuelga de una de las paredes como si fuera uno más entre tantos escaladores. Pero no lo es. Él le dio vida a esta historia. Su espÃritu, su legado y su pasión estarán siempre presentes en esa pequeña capilla en el Chalten, tan linda como su entorno de laderas y senderos patagónicos. En esa capilla que mira al cerro Torre para recordarlo por siempre como el último lugar que vio lo con vida. Muy lejos de su hogar, muy cerca de su gran su gran amor, la montaña.