27 de enero de 2025
Diego Fenoglio, fundador de Rapanui, en La Escalada: “Si sos un apasionado de lo que hacés, te va a ir bien”
Tenía cuarenta años cuando decidió abrirse de la empresa familiar que había fundado su padre, para incursionar en un proyecto personal. Habló con su madre, con su hermana y con su esposa, quienes les manifestaron una mirada opuesta. “Creo que en la vida tenés que hacerle caso a tus entrañas y yo le hice caso a mis entrañas, nada más”, afirma
“Con el tiempo, me di cuenta de que me habÃa equivocado en varias cosas. Era muy impetuoso, hacÃa cosas que con un poco de reflexión no la hubiese hecho. Era muy impulsivo. Tomaba decisiones erradas, aunque a veces es bueno ser asà porque te vas equivocando, pero vas aprendiendo. Está bueno aprender del error de uno mismo. Y yo tengo un lugar en mi casa en Bariloche, en donde reflexiono y a los cuarenta años, más o menos, me senté un dÃa y dije: ‘Me equivoqué, me equivoqué’. Reflexioné, miré para atrás y dije: ‘No, esto no. Esto no es lo que yo puedo hacer; puedo hacer algo mucho mejor’â€.
QuerÃa ofrecerles a su mamá y su hermana, sus socias, un cambio de espÃritu, de conducta. QuerÃa hacer un producto más cuidado, revisar el detalle, priorizar la calidad. “Cuando les planteo que hay que hacer una reestructuración de la empresa, que Ãbamos a perder ventas, que Ãbamos a sufrir al principio, ellas decidieron que no, que les gustaba, que querÃan seguir como estabaâ€, relata. Diego se enfrentó a una encrucijada. “En ese momento, hace como 25 años, estaba casado con Ana y ella me decÃa ‘¿vos estás loco? ¿A los cuarenta empezar otra empresa otra vez?’. Yo creo que en la vida tenés que hacerle caso a tus entrañas y yo le hice caso a mis entrañas, nada másâ€.Sus entrañas lo incitaron a venderle la parte de Fenoglio a su familia y abrir su propia firma, a su estilo. En esa transición, se transformó también en corredor de motocross, ajedrecista y conductor de radio. Dice que nunca hizo las cosas por dinero: “Nunca fui ambicioso, jamás. Nunca me interesó el dinero. Es como que yo voy trabajando y voy haciendo las cosas porque me encanta hacerlas. Soy un apasionado de lo que hago. Yo no manejo dinero, no me gusta manejar dinero. Por supuesto que tiene que ser rentable la empresa porque te fundÃs. Pero eso es algo absolutamente lateralâ€. A su vez, asegura que la pasión es un buen presagio: “Si sos un apasionado de lo que hacés, te va a ir bien. Si lo hacés porque te apareció un negocio y querés hacer plata, y no lo sentÃs en tu cuerpo, desconfiáâ€.Diez años después de haber armado Rapanui, patentó el FranuÃ: frambuesas bañadas en chocolate casero. “Un dÃa las frambuesas silvestres del jardÃn de Diego se convirtieron en heroÃnas. Fueron bañadas en chocolate casero y puestas a prueba por los jueces más rigurosos: su familia. Con aprobación unánime, nació FranuÃ, logrando combinar los sabores que van directo a tu corazónâ€, dice la página web de la heladerÃa.
“Inventé Franui, que a nivel mundial no existÃa -recuerda-. VivÃa en una casa que tenÃa muchas frambuesas. Se me ocurrió manejando. Soy un obsesivo del trabajo. Siempre, siempre voy pensando qué cosas puedo llegar a hacer, qué puedo inventar, qué puedo crear. Y dije: ‘Bueno, ¿y si hago esto?’. Y justo fue en verano. Era una temporada de frambuesas. Y digo: ‘Hago esto, esto, esto lo voy a probar mañana o pasado’. Y lo probé, y se lo di a probar a mi gente. Con la carita de sorpresa que pusieron, yo dije: ‘Este producto, sin ninguna duda, va a ser un éxito seguro’â€.