15 de marzo de 2025
La extorsión a “El Padrino”: secretos del arreglo con la verdadera mafia para filmar el gran clásico del cine
Marlon Brando y Al Pacino, sus grandes protagonistas, casi quedan afuera. La productora sufrió amenazas y ataques con armas de fuego
Iba a ser Robert Redford, pero finalmente el papel de Michael Corleone fue para Al Pacino. No lo querÃan porque era más bajito de lo que esperaban para ese personaje. No lo querÃan porque no era una estrella lo suficientemente brillante. Pero lo quisieron porque parecÃa más siciliano que una de las rubias debilidades de Hollywood, y porque estuvo dispuesto a renunciar al otro papel que habÃa logrado en una audición de una pelÃcula con más presupuesto.
Ese padre, el Don, Vito Corleone, tampoco iba a ser Marlon Brando. Paramount consideraba que sus últimas pelÃculas no habÃan sido lo suficientemente exitosas como para incluirlo pero, sobre todo, consideraba que les iba a salir carÃsimo y que sus desplantes iban a descontrolar el set y complicar la grabación. Coppola insistió ante la productora y, por exigencia de la empresa, “camufló†un casting haciéndolo pasar por una prueba de luces en la casa de Brando.
La productora iba a destinar un millón de dólares en el rodaje de El Padrino. Pero por insistencia de Coppola, que querÃa a Brando en su pelÃcula y querÃa grabar en exteriores y no sólo en un estudio de Kansas, la productora finalmente desembolsó 6 millones. La decisión no sólo tuvo que ver con el director.
Es que la pelÃcula está basada en la novela homónima del escritor Mario Puzo, que estuvo varios meses entre los libros más vendidos según The New York Times. Ese éxito “spoileó†lo que podÃa pasar una vez que los Corleone llegaran a la pantalla grande. Asà que Paramount se terminó por decidir a favor de abrir la billetera. Hicieron negocio: el film recaudó, sólo a través de sus exhibiciones en el cine, 245 millones de dólares. Por cada dólar invertido, Paramount recuperaba 40.Pero para que El Padrino fuera El Padrino no sólo hubo que contratar a un director barato, salir a filmar a Nueva York y a Sicilia, aceptar a Brando a pesar de él mismo y decidirse por Al Pacino. Además de todo eso, Paramount tuvo que aceptar una oferta que no podÃa rechazar.
Joseph Colombo fingió demencia. Hizo de cuenta que no tenÃa idea por qué Al Ruddy, el productor general de El Padrino, lo convocaba a una reunión. Colombo era uno de los capos de la mafia Ãtalo-estadounidense en Nueva York. Ese mundo que El Padrino estaba a punto de mostrarles a millones de personas. Era el patriarca de una de las Cinco Familias y era, además, el creador de la Liga de los Derechos Civiles de los Ãtalo-estadounidenses.HabÃa dado a luz a esa organización para “limpiar†la imagen de esa comunidad en la Gran Manzana. En el imaginario colectivo -y, muy frecuentemente, en los hechos-, esa colectividad protagonizaba los negocios más espurios de la ciudad. Y la disputa por el dinero y, sobre todo, por el poder, era a pura violencia, sin importar quién podÃa salir herido.Al Ruddy, el productor general, encontró las cuatro ruedas de su auto baleadas y, una vez, una de sus ventanillas también atravesada por un disparo. Algunas empresas -incluso petroleras, bien alejadas del rubro- que tenÃan participación accionaria en Paramount recibieron amenazas de bomba. Varios integrantes de la producción empezaron a darse cuenta de que los seguÃan en autos. Los modus operandi que la producción sufrÃa en la vida real eran demasiado parecidos a los que iba a narrar la pelÃcula. Paramount supo que habÃa que reunirse con la mafia.
Además, los representados por el mafioso -que para este objetivo estaba completamente unido a las otras cuatro familias- tenÃan derecho a enviar a alguno de los suyos al rodaje para que supervisara que se cumplieran las condiciones establecidas.
Leonardo Passafaro, un mercenario al servicio de Colombo, fue uno de los enviados al set. A esa altura ya se lo conocÃa como Lenny Montana, el nombre con el que se habÃa popularizado como luchador de catch y con el que incluso habÃa hecho algunas apariciones menores en pelÃculas protagonizadas por Elvis en años anteriores. Montana medÃa casi dos metros y, además, tenÃa los rasgos fisonómicos y el modo de hablar de los Ãtalo-estadounidenses que querÃan llevarse a la pantalla.La verdadera mafia habÃa puesto sus condiciones a la pelÃcula que buscaba retratar su funcionamiento a través de una familia (mafiosa) de ficción. Con amenazas y balazos. Paramount negoció con esa mafia, aunque nunca donó lo recaudado en el estreno, tal como habÃa prometido. En cambio, prepararon una función especial para proyectar El Padrino ante los miembros más selectos de las Cinco Familias: todos quedaron encantados.
La pelÃcula los mostraba asesinos, violentos, construyendo poder a través de actividades completamente fuera de la ley. Y aún asÃ, los mostraba también apegados a ciertos códigos, a determinadas lealtades dentro de un sistema que parecÃa completamente anárquico.Paramount aceptó la oferta de la Cosa Nostra exportada desde Sicilia hasta Nueva York. Por eso El Padrino no dice ninguna vez “mafiaâ€, aunque haya construido la historia de mafiosos más potente de la historia del cine.