17 de marzo de 2025
En medio de la tensión comercial, qué está haciendo china con su política de granos y producción agrícola
Con más de la mitad de las reservas mundiales de trigo y maíz, el país asiático ajusta sus compras externas
El impacto de esta transformación se evidencia desde finales de la primera década del siglo actual, cuando, impulsado por su gran población, un fuerte crecimiento económico y limitaciones para autoabastecerse de productos agrÃcolas, China inició un proceso de aceleración en sus importaciones de cereales.
“Este crecimiento vertiginoso en las importaciones de cereales refleja una respuesta a las limitaciones estructurales del sector agrÃcola en China, en donde el consumo interno superaba ampliamente la producción nacionalâ€, comentaron desde la Bolsa de Comercio de Rosario.
El año 2020 marcó un punto de inflexión, pues las compras de trigo se duplicaron y las de maÃz casi se cuadruplicaron respecto a la campaña anterior. Con volúmenes anuales que llegaron a promediar 12 millones de toneladas para el trigo y 23 millones para el maÃz, China fue incrementando la participación de sus reservas de granos a nivel mundial. “La acumulación de reservas es una medida estratégica que asegura la seguridad alimentaria en un paÃs en pleno proceso de modernización y transformación económicaâ€, señalaron desde la BCR.
Sin embargo, el futuro de este modelo de acumulación y alta dependencia de importaciones parece estar en transformación. Las proyecciones a corto y mediano plazo indican un giro en la polÃtica china. El USDA, en su reporte de Estimaciones de Oferta y Demanda AgrÃcola Mundial (WASDE) de febrero, redujo significativamente las previsiones de importaciones para la campaña 2024/25, recortando los volúmenes de maÃz de 13 a 10 millones de toneladas y de trigo de 10,5 a 8 millones de toneladas. Estos ajustes representan una baja del 57% en el maÃz y del 32% en el trigo en comparación con los promedios de las últimas cuatro campañas.El cambio en las proyecciones se enmarca en un contexto de envejecimiento y contracción de la población, sumado a un enfriamiento en la economÃa que afecta la confianza de los consumidores. Este escenario ha llevado a que las familias chinas reduzcan el consumo de carne, lo que a su vez disminuye la demanda de granos para la alimentación animal. Además, el gobierno ha intensificado sus polÃticas orientadas a la autosuficiencia en cereales y otros productos agrÃcolas fundamentales.Dentro de estas polÃticas se encuentra la ley de seguridad alimentaria, vigente desde el año pasado, que incluye medidas para prevenir la pérdida de tierras de cultivo y mejorar la infraestructura de los campos. También contempla paquetes de subsidios que benefician a los productores de cereales, asà como pagos directos para productores de algodón, soja, maÃz y arroz, además de establecer precios mÃnimos para el trigo y el arroz. “Estas medidas son parte de una estrategia integral que busca no solo garantizar la seguridad alimentaria, sino también modernizar el sector agrÃcola para hacerlo más competitivo y resilienteâ€, comentaron desde la Bolsa de Comercio de Rosario.Otro aspecto clave en la estrategia china es la inversión en investigación y desarrollo en la industria de semillas, con el objetivo de aumentar el rendimiento de los cultivos. Desde 2014 se publican anualmente las Perspectivas AgrÃcolas de China, un informe que se elabora en colaboración con el Departamento de Mercado e Informatización del Ministerio de Asuntos AgrÃcolas y Rurales (MARA) y otras instituciones relevantes. En su última edición, publicada en abril de 2024, se observó un crecimiento sostenido en la producción de maÃz y trigo, acompañado de una marcada reducción en las importaciones.El maÃz, por su parte, presentará un crecimiento aún más marcado en la producción, pasando de 288 millones de toneladas en 2023 a 309 en 2028 y llegando a 323 en 2033, lo que se traduce en un incremento del 12,2% durante el periodo analizado. El consumo de este cereal crecerá a una tasa promedio anual del 1,1%, alcanzando los 321 millones de toneladas en 2033, mientras que las importaciones se verán drásticamente reducidas, de 28,8 millones de toneladas en 2023 a 7,1 en 2028 y a 6,8 en 2033, lo que supone una reducción del 77%.
Estas proyecciones no solo evidencian una transformación en la dinámica del mercado internacional de cereales, sino que también anuncian un cambio en la posición de China como principal demandante en el comercio de exportación. El USDA ha extendido sus proyecciones hasta la campaña 2034/35, en las cuales se anticipa que para el trigo las importaciones chinas descenderán a 11,5 millones de toneladas, ubicando a China en el cuarto lugar a nivel mundial. En el caso del maÃz, las importaciones se proyectan en 21,9 millones de toneladas para la misma campaña, lo que representa una baja aproximada del 7% respecto al máximo alcanzado en la campaña 2023/24.