5 de abril de 2025
El secuestro del cónsul paraguayo: la venta de un auto, la indiferencia de las autoridades y el libro inspirado en el caso
Quiso vender un Mercedes Benz en la ciudad de Buenos Aires y terminó secuestrado por un grupo terrorista. Las exigencias de los secuestradores, la negativa del gobierno a negociar y un final feliz en una Semana Santa que el diplomático seguro nunca olvidó
Se venÃa Semana Santa cuando en la mañana del 24 de marzo de 1970 el Grupo Operativo Táctico Emilio Jáuregui secuestró al cónsul paraguayo de la ciudad correntina de Ituzaingó, JoaquÃn Waldemar Sánchez, un diplomático de bajo rango. Su caso fue noticia durante algunos dÃas y motivó que el escritor británico Graham Greene, de visita en nuestro paÃs, escribiese su novela El Cónsul Honorario, que además serÃa llevada al cine.
En un allanamiento a un galpón en busca de autos robados realizado, según la versión oficial, el 21 de marzo de 1970, la policÃa habÃa dado con un depósito de las FAL donde encontraron dos camionetas pintadas como las del Ejército, armas, explosivos y medicamentos. Allà detuvieron a Carlos Della Nave, un militante de 20 años. La policÃa dejó gente de guardia y al dÃa siguiente, detuvieron a Alejandro Baldú, que habÃa ido al lugar. Las familias de ambos presentaron sendos hábeas corpus.
Sus compañeros temieron que quedasen detenidos en forma clandestina y planearon un hecho resonante que alertase a la opinión pública y que obligase a las autoridades a blanquearlos. Por qué no, entonces, secuestrar a un diplomático, operación que es relatada con lujo de detalles en el libro La guerrilla invisible. Historia de las Fuerzas Argentinas de Liberación, escrito por Ariel Hendler.Pensaron en embajadores como el de Estados Unidos, Reino Unido o Alemania, pero comprobaron que serÃa complicado sortear la cerrada vigilancia de sus custodios, hasta que descubrieron que el cónsul paraguayo habÃa puesto en venta su Mercedes Benz y serÃa una presa más sencilla de atrapar.El cónsul Sánchez, su esposa EloÃsa Cáceres y su pequeña hija Norma se alojaban en el Hotel León sobre avenida Callao al 700. En la cochera lindera guardaba el Mercedes Benz 280 gris que pensaba vender.En la mañana del 24 de marzo de 1970 llamó al hotel un interesado en el vehÃculo, luego de leer un aviso en el diario, y le avisó al cónsul que por la tarde irÃan dos hombres a verlo. Ellos quisieron probarlo e insistieron en que los acompañase Sánchez, aún cuando estaba presente Mario Vera, chofer del diplomático. Este terminó accediendo.Sánchez, en otro vehÃculo, fue llevado a una casa en Carapachay, en la zona norte del Gran Buenos Aires, donde quedó encerrado en una habitación.
A través de una suerte de proclama dejada en el baño de mujeres del bar El Ibérico, de avenida Córdoba y Uruguay, los secuestradores exigÃan por la liberación del cónsul, que las autoridades mostrasen, en rueda de prensa, a los detenidos Della Nave y Baldú.Al dÃa siguiente los secuestradores, a través de un llamado a una iglesia, redoblaron sus condiciones: que luego de ser mostrados al periodismo, a los militantes “antiimperalistas†les permitiesen abordar un avión que los llevarÃa México.
Para incorporarle más elementos a la historia, el miércoles aterrizó en Aeroparque el general Alfredo Stroessner, el presidente paraguayo, quien habÃa decidido pasar Semana Santa en Villa La Angostura, pescando en el Nahuel Huapi. Almorzó con OnganÃa y luego partió al sur, en plan de pesca y de tranquilidad.
El jueves aún no se tenÃa noticias del cónsul secuestrado, pero sà de Della Nave, quien, sorprendentemente, le habrÃa pedido al juez que no se le permitiese salir del paÃs. El magistrado mostró a los periodistas un acta donde estaba asentada la voluntad del detenido.Con el objetivo de presionar, en un baño de un bar de la avenida Corrientes las FAL dejaron un comunicado junto a una carta manuscrita de Sánchez, donde se lamentaba que el gobierno habÃa decidido sacrificar su vida al negarse a negociar, y que eso se debÃa a que Baldú habÃa sido muerto. En un comunicado, responsabilizaban de la muerte del infortunado cónsul a OnganÃa y a Stroessner, quien siguió con sus planes de descanso en la Patagonia.
El gobierno se mantuvo en sus trece e insistió en que no sabÃa qué habÃa ocurrido con Baldú quien, para los guerrilleros, era “uno de nuestros más queridos compañerosâ€.Paralelamente, el embajador paraguayo señaló que tenÃa serias esperanzas de que su cónsul estaba vivo, lo que hizo sospechar a los periodistas de tratativas secretas con los secuestradores. Además, aunque fue algo fugaz, las autoridades mostraron a Della Nave.
La casualidad quiso que en abril de 1970 visitase el paÃs el escritor británico Graham Greene. Lo hacÃa por segunda vez invitado por Victoria Ocampo. El inglés estaba interesado en viajar a Corrientes y tomar contacto con un grupo de curas tercermundistas. Enterado del secuestro, escribirÃa El Cónsul Honorario, dedicada a su anfitriona, y que fue publicado en 1973.