26 de abril de 2025
El argentino que sobrevivió al “Camino de la Muerte”, de apenas tres metros de ancho y paredes rocosas con pendientes abismales
Ricardo Lorenz es un youtuber cordobés que recorre el mundo a bordo de su moto. En su paso por Bolivia, transitó por una ruta sinuosa y serpenteante que en su punto más sorprendente tiene precipicios de 800 metros
Desde su creación, en la década del 30, esa ruta fue testigo de miles de accidentes que se cobraron vÃctimas en cada curva. En algunos puntos, ni siquiera los guardarraÃles pueden frenar el avance fatal del deslizamiento, dejando a quienes se atrevan a recorrerla una sensación de vulnerabilidad infinita.
A pesar de las advertencias sobre el peligro inminente, el youtuber cordobés Ricardo Lorenz -conocido en las redes como “Yago x América- decidió emprender el reto a bordo de su moto en dos oportunidades.La travesÃa comenzó en la capital boliviana, ciudad enclavada en una altura de 3.650 metros sobre el nivel del mar, desde donde ascendió hasta la cumbre, a 4.700 metros, antes de comenzar el abrupto descenso hacia la zona de Yungas.La normativa vial en caminos de alta montaña bolivianos obliga a que el vehÃculo que desciende tome el borde exterior, precisamente para facilitar las maniobras del que asciende. “Hay una parte donde el camino no supera los dos metros de ancho y tenés precipicio... asà que hay que ir con mucho cuidadoâ€, advirtió Yago.
El “Camino de la Muerte†fue construida por prisioneros paraguayos durante la Guerra del Chaco (1932–1935), que enfrentó a Bolivia y Paraguay. Fue durante décadas la única conexión viable entre La Paz y la región de Yungas, lo que la convirtió en una arteria crÃtica, y al mismo tiempo letal.“La lluvia constante y la niebla densa, que reducen la visibilidad a casi nada, hacen que la travesÃa sea aún más peligrosa. Las piedras sueltas, que se desprenden de las montañas, se suman a un terreno resbaladizo que si venÃs distraÃdo no dan treguaâ€, remarcó Yago.
Durante el descenso, la selva de Yungas ofrece un contraste dramático: vegetación densa, humedad persistente y una rica biodiversidad. Es una reserva de vida silvestre, un refugio natural donde habitan 16 especies de mamÃferos y 94 tipos de aves.Uno de los tramos más icónicos es el “Velo de la Noviaâ€, donde el camino pasa por debajo de una cascada, y el “Balcón del Diabloâ€, con una caÃda vertical de 800 metros. “Es impresionante. Es la parte más peligrosa, donde hay muchas cruces conmemorativas colocadas por familiares de vÃctimas de accidentesâ€, recordó.
Otro de los puntos más emblemáticos es el “Mirador de San Juanâ€, que se encuentra a mitad de camino, en una curva estrecha donde el sendero de ripio se adosa al barranco. “Desde ese mirador, la caÃda vertical hacia la vegetación de los Yungas puede superar los 500 metros, lo que ofrece una vista impresionante, pero también una sensación de vértigo porque no tiene barandas ni plataforma de seguridadâ€, describió Yago.Nueve años después, Yago regresó a Bolivia como guÃa de una travesÃa en moto, que no solo lo llevó por esa ruta fatal, sino también por otros destinos como el Salar de Uyuni y PotosÃ. A pesar del tiempo transcurrido, notó pocos cambios. “La única diferencia es que hay carteles más adecuados al turismo, incluso traducidos al inglés, con advertencias más precisasâ€, comparó.
Aunque esa carretera fue reemplazada en 2007 por otra ruta asfaltada para el tránsito pesado, la antigua sigue abierta al turismo, sobre todo para aquellos que quieran recorrerla en bicicleta. “El camino prácticamente quedó abandonado. Es solo para los curiososâ€, precisó Yago.Actualmente, la “Ruta de la Muerte†se mantiene como un atractivo para viajeros que buscan adrenalina y paisajes únicos. Pero para quienes se adentran en ella, sigue siendo necesario el respeto por su historia y sus riesgos. “No es solo una ruta, es una experiencia que puede poner en riesgo tu vidaâ€, concluyó Yago sobre uno de los recorridos más imponentes del mundo.