15 de mayo de 2025
Fotos con Mussolini, un libro dedicado a Perón y un documental que desentierra una herencia incómoda: “Mi abuelo era fascista”
Toia es nieta de Antonio Bonino, exsecretario del Partido Fascista Italiano y autor de “Mussolini mi ha detto”. Tras encontrar siete negativos fotográficos, la cineasta emprendió una investigación personal que se transformó en L’addio, una película donde su historia familiar se entrelaza con sucesos que marcaron a toda una época
El film, de poco más de una hora de duración, se estrena este jueves 15 de mayo en el Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635) y reconstruye cuatro generaciones familiares a través de material de archivo doméstico (pelÃculas de la vida cotidiana que el padre de Toia habÃa filmado en Súper 8), cinematográfico e histórico. En ese entramado, la directora examina las formas heredadas de la masculinidad y los vÃnculos de poder al interior de su propio clan.
Toia nació en Buenos Aires en 1975. Estudió psicologÃa en la UBA, artes visuales en el IUNA y llegó al cine de manera tardÃa, cuando ya habÃa cumplido 40 años. “No provengo del mundo audiovisual. Me acerqué al cine de manera azarosa, pero ahà encontré una herramienta para contar desde otro lugar y con otras formasâ€, explica.
Tras la caÃda del régimen, Antonio Bonino pasó tres años escondido en las montañas del sur de Italia criando cabras. Segura de que habÃa muerto, su esposa llegó a buscar su cuerpo en la Plaza Loreto, donde fue exhibido el cadáver de Mussolini, tras su ejecución el 28 de abril de 1945. Al descubrir que estaba vivo, comenzó a visitarlo en secreto, temiendo ser perseguida. Luego se instalaron en Nápoles con sus dos hijos mayores; mientras los menores, entre ellos el padre de Toia, quedaron al cuidado de una tÃa.
En 1949, convencido de que el fascismo no volverÃa a gobernar Italia, Antonio Bonino emigró a la Argentina. Poco después, fundó junto a otros inmigrantes italianos la fábrica de autopartes BOPAVI, que llegó a proveer a empresas como Fiat y Zanella. Esa actividad le permitió, entre otras cosas, adquirir un campo en San Vicente. Fue en ese perÃodo, apenas instalado en el paÃs, que escribió Mussolini mi ha detto: un ejemplar de 206 páginas, escrito en italiano, que Toia encontró en ese campo, décadas más tarde.Después de leer Mussolini mi ha detto, Toia empezó a hacer preguntas dentro de su familia. Se acercó a sus tÃas, las hermanas de su padre, pero ellas tampoco tenÃan demasiada información. En paralelo, comenzó a revisar las pelÃculas en Súper 8 que habÃa filmado su papá durante su infancia. AllÃ, en escenas domésticas, volvÃa a aparecer la figura del nonno, tal como lo recordaban: un hombre cariñoso, carismático y buen mozo. “Era muy fácil quedar obnubilado con su imagenâ€, dice.
Pero esa imagen tenÃa otra cara, más oculta, casi desconocida para el resto de los Bonino. Estaba vinculada a los lazos que Antonio habÃa tejido en la Argentina y que daban cuenta de que seguÃa codeándose con el poder. Mientras investigaba, Toia fue encontrando algunas pistas. La primera llegó de boca de un economista que, durante su juventud, habÃa trabajado como secretario de su abuelo en BOPAVI. Fue él quien le mencionó, por primera vez, Durante esa misma etapa de la investigación, la directora leyó que durante la última dictadura militar al menos tres empleados de la fábrica de su nonno habÃan sido secuestrados desde su lugar de trabajo y liberados dÃas después. De la mano del abogado Pablo Llonto, especialista en derechos humanos, Toia logró contactar a uno de ellos. El hombre le contó que Antonio habrÃa intervenido para que los dejaran en libertad. El testimonio, aunque revelador, dejó abiertas muchas preguntas: “No quedó claro si mi abuelo tuvo ese gesto heroico de rescatarlos a través de un llamado o si, por el contrario, como dueño de la fábrica, sabÃa que iban a llevárselosâ€.Según Toia, en la familia Bonino, las expectativas siempre estuvieron puestas en los hombres. Eran ellos quienes debÃan sostener el apellido y reproducir una forma de masculinidad basada en la autoridad. Las mujeres de quienes no esperaba nada fueron las que lo sorprendieron. “Cuando mi tÃa se recibió de médica, mi abuelo le dijo: ‘Dio peras el olmo’â€, recuerda.
En ese contexto, el nombre que eligió para el film no es azaroso: L’addio no solo es un “Adiós†al apellido, sino a una forma de entender la vida. “Esta pelÃcula es una oportunidad para repensar los vÃnculos patriarcales, las relaciones entre potencia y fragilidad, entre fascismo y feminismo, tal como estos se manifiestan, no en los grandes discursos de la esfera pública, sino en los pequeños gestos cotidianosâ€, dice Toia y pide leer una cita del filósofo y escritor Franco “Bifo†Berardi:
“El fascismo tiene miedo a la impotencia (...) y la reacción ante esa impotencia es violentaâ€.*L’addio estará en cartelera entre el jueves 15 al miércoles 21 de mayo (excepto el domingo 18) a las 12.45; 14.15 y 21 horas, en el cine Gaumont, Av. Rivadavia 1635, CABA.