23 de mayo de 2025
Telones pintados, cinco minutos de duración y un director que quedó en la ruina: la historia detrás de la primera película argentina
Un 23 de mayo de 1909 se estrenaba “La Revolución de Mayo”, un cortometraje mudo en el que se cuentan los sucesos históricos de 1810. La vida del italiano Mario Gallo, su realizador, el auge por el cinematógrafo, y las películas de temática histórica que siguieron. En recuerdo de esa fecha, hoy es el día del Cine Nacional
Las producciones de los Lumiere -que también comercializaban su invento- llegaron al RÃo de la Plata de la mano de Eustaquio Pellicer, que en 1898 fundarÃa la revista Caras y Caretas, y el empresario teatral Francisco Pastor.
Llegaron aparatos y los insumos podÃan adquirirse en el local que el belga Henri Lepage tenÃa sobre la calle BolÃvar, que trabajaba con el austrohúngaro Max Glücksmann.
El responsable habÃa sido el italiano Mario Gallo, un músico nacido el 31 de julio de 1877 en Bisceglie, comuna de Barletta, de región de la Puglia. HabÃa llegado al paÃs en 1905 como maestro de coro de una compañÃa de operetas. Cuando sus compañeros emprendieron el regreso a su paÃs, él se quedó.
En los cafetines del centro, se ganaba unos pesos tocando el piano e, impactado por el descubrimiento de los hermanos Lumiere, estudió fotografÃa. Paso seguido, se largó a filmar noticieros y documentales, como el de “Plazas y monumentos de Buenos Airesâ€, registrando la flamante Plaza del Congreso.En un comienzo, trabajaban en un pequeño estudio en la calle Cuyo 1171 y luego se mudó a otro en Cangallo 1078. Cuando decÃa que harÃa pelÃculas, nadie lo tomaba en serio y se burlaban.
No se desanimó ya que estaba decidido a vivir de eso. En el negocio atendido por el romano Atilio Lipizzi compró una máquina de proyección y varias pelÃculas. Con su coterráneo, que habÃa llegado al paÃs en 1904, se habÃan hecho amigos cuando se conocieron en un pueblo del interior, donde pasaba pelÃculas y Gallo tocaba el piano. Entre ellos hablaban en italiano.Con Lipizzi se les ocurrió hacer pelÃculas sobre temas históricos. Dijeron que era la forma que tenÃan para mostrar su agradecimiento al paÃs que los habÃa cobijado. Pensaron en una sobre José de San MartÃn, pero se acobardaron por la magnitud del personaje. “Piú grandeâ€, coincidieron.
Por 1908 con una moderna cámara Pathé, se largaron a filmar. La primera que hicieron fue “El fusilamiento de Dorregoâ€. En este trabajo, Salvador Rosich tuvo el papel del militar fusilado y Eliseo Gutiérrez el de Juan Lavalle. Fue filmada en un local de Corrientes y Uruguay y el guión fue escrito por José González Castillo, el padre de Cátulo Castillo. Duraba entre 11 y 12 minutos, y fue proyectada por primera vez el 24 de mayo de 1908.El 23 de mayo de 1909 estrenó en el Teatro Ateneo. La pelÃcula dura cinco minutos y es evidente cómo el viento mueve la tela sobre la que se pintó el frente del cabildo o la sala donde ocurrieron los hechos. Sus intérpretes fueron el uruguayo Eliseo Gutiérrez y el chileno César Fiaschi. Eran tiempos en que los artistas, actores de teatro, les parecÃa increÃble cobrar por actuar frente a una cámara fija, sin público presente.La pieza comienza en una reunión en lo de RodrÃguez Peña, donde se resuelve aplazar todo hasta la caÃda de la Junta de Sevilla; luego, los jefes militares le niegan el apoyo al virrey Cisneros, quien debe ceder y otorgar un cabildo abierto. Luego aparecen French y Berutti repartiendo cintas azules y blancas para que los patriotas se reconociesen entre ellos y Gallo las relaciona con la escarapela. Nuevamente este dúo figuran presionando para saber qué es lo que se estaba tratando.
Fue Berutti quien volcó en un papel los nombres de los que debÃan integrar la Primera Junta de Gobierno, mientras se muestran a los cabildantes indecisos. Frente a un telón en el que está pintado el frente del cabildo, se congrega la gente –algunos con paraguas- los miembros de la junta juran y Cornelio Saavedra, desde los balcones, habla. Con un “¡Viva la República!†termina la pelÃcula.Las pelÃculas sobre evocaciones históricas se sucedieron, ya que eran bien recibidas por los espectadores y la crÃtica. Cuando filmaron La batalla de Maipú, la hicieron en los terrenos donde actualmente se levanta el estadio de River Plate. Para ello, se contrataron a soldados argentinos, que se pusieron en la piel de los granaderos, mientras que residentes españoles interpretaron a los realistas. Al parecer, los extras se tomaron el papel demasiado en serio y la filmación terminó en una gigantesca trifulca. Gallo terminó en la comisarÃa dando explicaciones y muchos de esos noveles actores debieron ser hospitalizados. El propio Gallo corrió con todos los gastos.
Recreó el drama de Camila O’Gorman; filmó Muerte civil con el actor italiano Giovanni Grasso; Bajo el sol de la Pampa, y muchas más. Hizo también dos largometrajes, uno En buena ley, estrenada en abril de 1919 e interpretada por Silvia Parodi, Olinda Bozán y Juan Hernández, en la que invirtió 80 mil pesos, una fortuna para la época. La otra pelÃcula fue En un dÃa de gloria, estrenada en 1922.
Muchos de los amigos de antaño no estuvieron para tenderle una mano, y sobrevivÃa en las boleterÃas del cine picando entradas o recorriendo distribuidoras realizando controles, cobrando por dÃa.