25 de mayo de 2025
Cafetines de Buenos Aires: un lugar tradicional en el que predominan la simbología masónica y el espíritu de los patriotas de Mayo
El Café de Marco tomó el nombre de un comercio de la época de la Revolución de Mayo pero funciona en un sitio diferente. Está ubicado frente al principal templo masón de la Ciudad de Buenos Aires. Y en las paredes se exhiben emblemas de la iconografía sanmartiniana
Según publicó el periódico Telégrafo Mercantil, el Café de Marco abrió el 4 de junio de 1801 en la esquina noreste de las actuales BolÃvar y Alsina. Pedro José Marco, oriundo de Cataluña, fue su propietario. El cartel comercial del negocio rezaba: Villar —asÃ, con v corta—, confiterÃa, botillerÃa.
No existe reseña que narre los históricos sucesos de la Semana de Mayo que no lo mencione. La presencia de Mariano Moreno, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Vicente López y Planes, Domingo French, Antonio Berutti y Bernardo de Monteagudo entre su clientela lo colocan como punto de referencia ineludible al momento de trazar en un mapa de la pequeña aldea que era Buenos Aires, los movimientos que ocurrÃan en los alrededores de la Plaza Mayor. Por si no quedó claro, el Café de Marco estaba ubicado a 100 metros del Cabildo.
El otro episodio ocurrió en 1811. Por entonces, el Café de Marco se habÃa consolidado como centro morenista. O sea, opositor al estilo de conducción adquirido por la Junta Grande que reemplazó a la Primera Junta. Las disputas entre ambas facciones alcanzaron al interior del café. A menos de un año de la Revolución de Mayo se conoció el primer conflicto divisionista entre las dos posturas dominantes que pugnaban para liderar la construcción de una nación: morenistas y saavedristas.
El 6 de abril de ese año, grupos militares que respondÃan a Saavedra y el Deán Funes —miembro de la Junta Grande por la ciudad de Córdoba— detuvieron y deportaron a los seguidores de Mariano Moreno, quien, en esa fecha, viajaba —ya muerto aunque por estos pagos aún se desconocÃa la noticia— rumbo a Londres.¿Pero entonces funciona en la actualidad otro Café de Marco que mantiene el legado histórico de aquel? SÃ, pero no. También lo explico.
Marco Antonio Arslanian es primera generación de argentinos de una familia que escapó del genocidio armenio. En 1915, su abuela, cuando era una niña, fue trasladada a Beirut. Sin muchos más motivos que el de no permitir que se extinguiera su la cultura de su pueblo, se casó y tuvo tres hijos. Antranik, fue el padre de Marco.De inmediato, Marco tomó partido por su paÃs de nacimiento. Y en la escuela quedó cautivado por nuestra Historia y sus próceres. En particular, por José de San MartÃn. Fue para un acto escolar que Marco se ofreció para representar al “Libertador de Américaâ€. Nadie en la escuela confió en su caracterización, pero el niño Marco sostuvo su rol de puro porfiado.
Las autoridades de la escuela conocÃan la escasez de recursos con la que contaban los Arslanian para caracterizar a Marquito como exigÃa el papel principal de la Historia. Nada lo amilanó. “Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mujeres, y si no, andaremos en pelota, como nuestros paisanos los indiosâ€, escribió el Libertador en la orden general al Ejército de los Andes.Como pudo, entre distintos trabajos, terminó la secundaria. El interés por el General Don José lo siguió acompañando. La lectura de textos históricos le enseñaron que San MartÃn, activo masón, creó la Logia Lautaro al llegar al puerto de Buenos Aires el 9 de marzo de 1812. También se enteró de la existencia del Café de Marco, el café de los patriotas.
Movido por la curiosidad, Marco Antonio se acercó hasta la esquina de BolÃvar y Alsina para constatar que la única esquina que no mantenÃa una antigüedad acorde a su historial era la del viejo café. Fue entonces que se propuso, cuando se sintiera preparado y surgiera la oportunidad, retomar esa historia.A comienzos de 2014 recibà un mail invitándome a un bar que acababa de abrir en Perón entre Libertad y Talcahuano. Su nombre: El Café de Marco. El convite venÃa directo de su dueño, Marco Antonio Arslanian, quien querÃa intercambiar algunas ideas con respecto al rumbo narrativo que debÃa tomar su emprendimiento. No voy a negar que me sentà halagado por la consulta. Como que la sola idea de reabrir el mÃtico Café de Marco de la época colonial, doscientos años después, en otro barrio, me puso en guardia.
Mis sospechas no habÃan sido infundadas. La intención de Marco Antonio era recrear el perfil nacionalista y patriótico del Café de Marco. En la charla me enteré de su oficio como orfebre y su pertenencia a la masonerÃa. “Listo-le dije- este tiene que ser un café masón. Asà tenés que salir a jugar tu partidoâ€.En sus salones se reunieron Bartolomé Mitre, Domingo Faustino Sarmiento, Carlos Pellegrini, Alfredo Palacios e Hipólito Yrigoyen. ¿Está claro el perfil que debÃa lucir el café de Marco Antonio, no?
Entrar al Café de Marco es como recorrer una sala anexa del Cabildo. Las paredes interiores están dominadas por imágenes de nuestros primeros patriotas, miembros de la Primera Junta. Hay una del General MartÃn Miguel de Güemes donada por el Museo Güemesiano Gauchesco de San Lorenzo, Salta. Otra del Almirante Brown, obsequio de la Armada Argentina. Una lámina que recuerda al Cabildo Abierto de 1810 cedida por el Museo Histórico Nacional.
La cuenta de Instagram del café lo menciona como el primer restaurante masón en Latinoamérica. Bien. Pero si le sumamos las dos propiedades vecinas: una galerÃa de arte más el hostel Le Templier, que también pertenecen a Marco, y proyectamos la apertura de una zapaterÃa y sastrerÃa que este emprendedor está considerando para abrir en los mismos cien metros de Perón al 1200, ahora sà podrÃa afirmarse que es la cuadra masónica sin igual en el mundo.
El nuevo Café de Marco, además de masón, es un auténtico café patriota. En 2015 fue declarado de interés cultural por la Legislatura porteña. Es el café de un descendiente de una familia armenia, que hablaba turco y se formó en una escuela pública. Más orgullo por pertenecer a este paÃs no cabe. Es el mejor del mundo. Que tengan un feliz 25 de mayo. Viva la Patria.