10 de agosto de 2025
La mujer que dio a luz en su casa con su marido como obstetra y su otra hija durmiendo al lado: “Fue una escena digna de una comedia”
Fátima Noriega recuerda cuando hace cinco años dio a luz a Martina en plena pandemia y lejos de todos los protocolos esperados. “Empecé con las contracciones y 15 minutos después, con dos pujos, nació”, aseguró. El testimonio íntimo de un nacimiento inesperado: “No lo hicimos porque fuimos valientes, sino porque no teníamos opción”
Fátima estaba de 38 semanas y habÃa tenido una ecografÃa esa misma tarde. Según el diagnóstico, el parto estaba lejos: la beba estaba “recontra arriba†y su fecha probable era recién en agosto. Por eso, cuando al llegar la medianoche comenzó a sentirse incómoda, lo atribuyó al exceso de comida. “Pensé que me habÃa caÃdo mal la cena. HabÃa cocinado de más y estaba con la panza pesadaâ€, recordó en diálogo con Infobae.
Intentó dormir, pero el malestar persistÃa. Su hija mayor, Emilia, ya dormÃa a su lado en la cama del piso superior del dúplex familiar, ubicado en el barrio porteño de Belgrano.Su marido, Mariano Heller, estaba en la planta baja, concentrado viendo la serie Los Soprano. “Le chateaba desde la cama para no hacer ruido y no despertar a Emilia, que tiene el sueño liviano. Él me respondÃa, pero sin demasiada urgencia. Estaba muy metido en la serieâ€, relató con humor.El gato insistÃa tanto que incluso ella, molesta, le pidió a Mariano que lo metiera a la casa. “No me dejaba dormir. Y ahora entiendo que algo percibÃa. Fue el primero en darse cuenta de que estaba por parirâ€.
Durante la madrugada, el dolor comenzó a intensificarse. Sin saber si se trataba de contracciones, Fátima utilizó una app para medir la frecuencia. Cada vez que sentÃa algo raro, lo registraba. “La aplicación me devolvÃa un cartel que decÃa que llame a emergencias. Le mandé las capturas a Mariano y ahà recién reaccionó un pocoâ€.Lo que vino después ocurrió en menos de 15 minutos y dos pujos. Fátima se puso de pie y, de inmediato, supo que el parto era inminente. “Sentà que Martina estaba saliendo, sentÃa su cabeza entre las piernas. Me bajé los pantalones y me acosté en la cama del cuarto de al lado para no despertar a mi otra hija. No habÃa tiempo para nada. En teorÃa, tenÃamos que ir hasta el sanatorio, en Palermo, pero ya era tardeâ€.
Cuando la partera atendió el teléfono, escuchó el primer grito de Fátima, doblada de dolor, y supo que no llegarÃan a destino. Le pidió a Mariano que pusiera el celular en altavoz y le dio las instrucciones necesarias. “Esto va a pasar ahÃ, en la casa de ustedes. Tranquilos, va a salir todo bienâ€, les dijo la portera.Su marido, en shock, le preguntó a la partera si debÃa tirar de la cabeza que ya asomaba. “Ahà me avivé y le dije que no tirara nada, que yo iba a pujar. Y en dos pujes nació Martinaâ€.
El debate posterior entre ambos giró en torno a un detalle: si la bebé nació envuelta en la bolsa amniótica o no. “No sabemos cuándo se rompió. Pero no hubo chorros de agua ni sangre como uno imagina. Fue todo increÃblemente limpioâ€.Minutos después, llegó la madre de Fátima. “Anda a ver a tu nietaâ€, le dijo Mariano. La mujer, que habÃa encarado para ver a Emilia, se encontró con que ya habÃa nacido Martina y que Fátima la tenÃa entre sus brazos. “Apenas entró a la pieza, Martina le abrió los ojos. Fue un momento muy fuerteâ€, contó Fátima.
La ambulancia tardó unos 40 minutos en llegar. “La partera nos pidió que no cortáramos el cordón umbilical, que lo tenÃa que hacer un médico. Nos explicó que si lo hacÃamos en casa después habÃa que ir a una comisarÃa a hacer trámites de identificación. ¡Era lo único que me faltaba!â€, recordó entre risas.Esa imagen, cargada de caos y ternura, resumió buena parte de lo que fue aquella noche: un parto urgente, casero, inesperado, donde lo instintivo y lo cotidiano se mezclaron sin previo aviso.
Lo inesperado del nacimiento de Martina también hizo que sus papás le dijeran una “mentira piadosa†a Emilia. Como ella cumplÃa años un dÃa después - el 19 de julio- y su mamá estaba internada, le hicieron creer que todavÃa faltaban dos dÃas para su cumple y lo celebraron una vez que Fátima y la bebé fueron dadas de alta.A pocos dÃas de haber celebrado los 5 años de Martina, Fátima asegura que tanto ella como su marido actuaron de manera instintiva: “No lo hicimos porque fuimos valientes, sino porque no tenÃamos opción. Todo pasó tan rápido que solo reaccionamos. Después, claro, empezás a caer en la magnitud de lo que pasóâ€.
