18 de enero de 2026
La trampa de los falsos avisos en la Villa 31: los chats tras la muerte de un ladrón menor de edad
Un ex diariero reclutador de delincuentes y sus dos cómplices fueron procesados por una serie de violentos robos donde captaban víctimas por Facebook Marketplace. La prueba que complicó al acusado de matar a un miembro de la banda
El asalto del 18 de septiembre de aquel año terminó en sangre. No para la vÃctima del robo, sino para los victimarios. Luis Osvaldo Acuña, un gasista de 45 años oriundo de González Catán, habÃa acudido a bordo de un Peugeot junto a un amigo a la calle Puma del Barrio Padre Mugica del asentamiento en busca de la Ecosport. Quispe y Areco ya lo habÃan entregado a sus pistoleros, que llegaron con un revólver calibre .22. Acuña fue con más que un amigo: llevaba un calibre .38.
AsÃ, Acuña terminó detenido, capturado por la División Homicidios de la PFA, procesado y con prisión preventiva por un delito peor que el de conformar una asociación ilÃcita de pistoleros: homicidio y tentativa de homicidio.
En su indagatoria, Acuña aseguró que la Ecosport era su proyecto de vida, que deseaba comprarla con sus ahorros para convertirse en remisero. En medio del asalto, “al advertir una distracción de quien lo apuntaba, forcejeó y se produjo un primer disparo accidental, aunque pudo tomar el arma que cayó al suelo para repeler la agresión con disparos sin advertir que hubiere herido alguno >Los ladrones huyeron. Acuña “dijo haber descartado el arma en el lugar y se retiró. Y en cuanto a la denuncia, agregó que por consejo de un amigo policÃa no la hizoâ€. En una posterior ampliación, afirmó que tiró al sentir que su vida corrÃa peligro.
Una cámara de seguridad que filmó la secuencia con audio incluÃdo lo desmiente. “VenÃ, hijo de putaâ€, se le escucha decir a un hampón. El informe de la Unidad CriminalÃstica de Alta Complejidad de la PolicÃa porteña no marcó el hallazgo de balas o rastros compatibles con el arma de Plasencia y su cómplice menor de edad.Según el informe, el gasista tiró seis veces, en una esquina concurrida, a las 12:22 del mediodÃa.
La conversación habÃa comenzado ese dÃa a las 9 entre Quispe y Areco. “Ahà te estoy encuadrando uno seguro con efectivoâ€, comenzó. “Hermano, viaja ahora. “tiene todo en efectivo†“viaja con plataâ€, “se ve que es de barrio, igual lo comoâ€, aseveraron entre sÃ: “A este se lo pongo en la cabeza... Luis se llama el chabónâ€. En sus mensajes, Areco le envió una captura del perfil de Facebook de Acuña.
Nueve minutos más tarde, Quispe le aseguraba a Areco: “Nos lastimaron, nos lastimaron compa, perdà a los guachos. Siete tiros nos dio. El conductor ‘taba enfierradoâ€.
- “Si lo maté, lo maté, qué sé yoâ€De inmediato, “Samu†le pidió a su cómplice que le entregue la información de Acuña con el posible objeto de rastrearlo y vengarse. Poco después, el chico de 16 morÃa en el Hospital Rivadavia. Acuña no lo sabÃa.
