22 de febrero de 2026
El papa León XIV dijo que “la paz en Ucrania no puede posponerse” y volvió a pedir un alto el fuego inmediato

A casi cuatro años desde el inicio de la guerra, el sumo pontífice recordó a las miles de víctimas y a las “familias destrozadas”
Asimismo invitó a todos “a unirse en la oración por el martirizado pueblo ucraniano y por todos los que sufren a causa de esta guerra y de todos los conflictos del mundo, para que brille en nuestros días el tan esperado don de la paz”.
León XIV remarcó la urgencia de acciones que puedan detener la escalada de hostilidades y reduzcan las consecuencias negativas sobre la población civil, señalando la responsabilidad de la comunidad internacional en la promoción de iniciativas de diálogo. Según el líder de la Iglesia Católica, la prolongación de los ataques agudiza la división entre las partes involucradas e incrementa las dificultades para establecer puentes de entendimiento que conduzcan a una solución política del conflicto.
A casi cuatro años desde el inicio de la invasión rusa, el pontífice remarcó la importancia de que los esfuerzos diplomáticos no decaigan y se busquen nuevos caminos para frenar la violencia y aliviar el sufrimiento de los inocentes.Las palabras de León XIV resonaron en un contexto marcado por la prolongación de la guerra y la fragmentación de miles de familias ucranianas. Según EFE, la ocupación rusa abarca aproximadamente el 20 % del territorio de Ucrania y mantiene separadas a personas que enfrentan riesgos diarios para mantener un mínimo contacto.El entorno hostil limita las conversaciones a cuestiones superficiales, como la salud o el clima, mientras el temor al control de las comunicaciones por parte de los servicios especiales rusos aumenta la ansiedad familiar. “El único peligro al que estoy sometida aquí son los bombardeos rusos. Para ellos, una palabra equivocada, una mirada equivocada entraña una amenaza”, expresó Anna. “Mi familia es lo único valioso que me queda”.
Incluso si se logra un alto el fuego, Anna teme que su trabajo en zonas controladas por el gobierno ucraniano la haya convertido en sospechosa ante las autoridades rusas. Regresar a su hogar resultaría demasiado arriesgado. “Rusia no respeta las leyes. Quizá vuelva a ver mi hogar algún día”, expresó.
La experiencia de Tetiana, estudiante universitaria de 19 años que huyó de la costa del mar de Azov, ilustra la vigilancia permanente sobre los habitantes de las zonas ocupadas. Tetiana mantiene contacto con su abuelo, quien utiliza dos teléfonos para evitar riesgos: uno básico para uso público y otro reservado para las conversaciones familiares. “Están bajo vigilancia constante. Los rusos intentan quebrarles, quitarles lo que aman”, describió Tetiana.
La presión sobre los residentes incluye la aceptación forzada de pasaportes rusos bajo la amenaza de perder propiedades. Tetiana pidió a su abuelo que oculte sus esperanzas de regresar a la vida bajo control ucraniano. Más de la mitad de los habitantes originales han abandonado la zona y los que permanecen enfrentan la llegada de forasteros enviados desde Rusia.Las conversaciones de paz actuales generan escepticismo entre los desplazados internos, que ya superan los 3,7 millones. A muchos les resulta inaceptable la posibilidad de que Rusia conserve los territorios ocupados sin rendir cuentas. “Tenemos una gran fe y lo esperamos de todo corazón. Queremos volver o al menos tener la oportunidad de ir y sentirnos allí como en casa”, manifestó Tetiana a EFE.(con información de EFE y EP)
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