25 de mayo de 2026
Un misil ruso destruyó el Museo de Chernobyl de Kiev un mes después de su reapertura: "Pérdida para Ucrania y para el mundo"
La institución había vuelto a abrir el 27 de abril, tras una larga restauración programada para el 40 aniversario del accidente nuclear. El ataque del domingo arrasó cerca del 40% de sus colecciones
Habían sobrevivido al propio Chernobyl. Los objetos que el Museo Nacional de Chernobyl de Kiev guardaba —los trajes de los liquidadores, sus cartas, las fotografías de la zona de exclusión, los expedientes que durante décadas la Unión Soviética mantuvo en secreto— habían atravesado cuarenta años para contar cómo se gestionó, y cómo se ocultó, el peor accidente nuclear de la historia. En la madrugada del domingo, un misil ruso convirtió cerca del 40% de ese archivo en ceniza.
"El ataque de Rusia apuntó no solo a destruir vidas, sino también la memoria", escribió el presidente Volodimir Zelensky en Telegram, al confirmar que las piezas perdidas son irrecuperables.
El misil impactó a las 3:50 de la madrugada, según registros de video capturados por Yaroslav Yemelianenko, director de la Asociación de Operadores de Turismo de Chernobyl, quien filmó dos misiles sobrevolando la histórica catedral de Santa Sofía con rumbo al barrio histórico de Podil, donde se ubica el museo. El ataque desató un incendio de grandes proporciones que destruyó el techo y derrumbó parte de la pared trasera del tercer salón de exposiciones.
La destrucción tiene una carga simbólica difícil de pasar por alto: el museo había reabierto sus puertas el 27 de abril de 2026, hace apenas un mes, después de una extensa restauración programada para coincidir con el 40.º aniversario del accidente de la central nuclear de Chernobyl.
"El museo desapareció. Esto no es accidental: apuntan deliberadamente a nuestra historia", dijo Yemelianenko.
Cuando se apagaron las llamas, el personal empezó a rescatar lo que quedaba. Entre las piezas salvadas hay materiales de los depósitos, una pintura de Maria Prymachenko y la bandera de Ucrania izada en la central de Chernobyl tras su desocupación de las fuerzas rusas en 2022. Los trabajadores rescataban objetos pertenecientes a los liquidadores de Chernobyl -los cientos de miles de personas movilizadas para contener y limpiar la radiación tras el accidente - y secaban bordados históricos entre los escombros. En un edificio contiguo, con las ventanas reventadas por la onda expansiva, las autoridades detuvieron a un saqueador.
La destrucción interna fue casi total. "A día de hoy no queda una sola sala del Museo Nacional de Chernobyl que no haya sido destruida. Nuestro tercer piso prácticamente desapareció. Los techos entre el tercer y el segundo piso se derrumbaron", describió a Reuters la directora del museo, Vitalina Martynovska.
Según sus estimaciones preliminares, se perdió el 40% de las piezas que estaban en exhibición, aunque buena parte del acervo logró ponerse a salvo. "Quiero confiar en que todavía encontremos algunos objetos atrapados bajo las estructuras de yeso derrumbadas", agregó.
El museo, inaugurado en 1992 en un edificio histórico de antigua estación de bomberos en el distrito de Podil, era una rareza a escala mundial. Preservaba archivos, fotografías, objetos personales de los liquidadores e instalaciones multimedia sobre el accidente de 1986.
Para Mariana Budjeryn, investigadora sénior del Centro de Política de Seguridad Nuclear del Programa de Estudios de Seguridad del MIT y de origen ucraniano, era uno de los pocos lugares del planeta dedicados por entero al impacto del mal uso de la energía nuclear sobre la vida humana, comparable solo al Museo Memorial de la Paz de Hiroshima.
"Es una pérdida enorme para Ucrania y para el mundo", escribió en LinkedIn.
El museo fue uno más de los símbolos golpeados el domingo. El Ministerio de Relaciones Exteriores perdió ventanas; su titular, Andriy Sybiha, recordó que el edificio, obra del arquitecto Iosif Langbard en 1939, no sufría daños desde la Segunda Guerra Mundial. "Los ataques apuntaron al corazón de la antigua Rus", denunció, en referencia al Estado medieval eslavo que Ucrania considera la cuna de su identidad nacional.
También fueron alcanzados la Casa de los Contratos, la Estación Postal y la Iglesia de la Natividad de Cristo en la plaza Poshtova, el Museo Nacional de Arte —cuya colección se salvó— y la Ópera de Kiev en Podil.
Zelensky y el ministro del Interior, Ihor Klymenko, recorrieron el museo por la mañana. "Todavía no sé en qué ofendió Chernobyl a nuestro enemigo. En 1986 ocultaron la verdad sobre Chernobyl. Hoy siguen ocultando por qué hacen todo esto. Quizá quieren borrar nuestra memoria. Pero, pese a todo, lo reconstruiremos y lo restauraremos todo", afirmó Klymenko. Ucrania pidió reuniones de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU y la OSCE.
El ataque al museo fue parte de uno de los bombardeos más intensos sobre Kiev desde el inicio de la invasión rusa, hace más de cuatro años. La fuerza aérea ucraniana informó que Rusia lanzó 90 misiles y 600 drones de distintos tipos en una ofensiva que se prolongó durante horas. Por el número de localizaciones alcanzadas, fue el mayor ataque contra Kiev de toda la guerra a gran escala, según el jefe de la Administración Militar de la ciudad, Tymur Tkachenko.
El balance, según las autoridades ucranianas, fue de cuatro muertos —dos en la capital y dos en la región de Kiev— y más de 80 heridos, entre ellos varios niños. Solo en la capital resultaron dañados o destruidos unos 30 edificios residenciales, además de escuelas, mercados y oficinas. El Consejo de Ministros, sede del Gobierno ucraniano, perdió ventanas por la onda expansiva, y la residencia del embajador de Albania en Ucrania también fue alcanzada, según denunció el canciller albanés, Ferit Hoxha.
Lo que distinguió a esta ofensiva fue el uso, por tercera vez en la guerra, del misil balístico Oreshnik, de capacidad nuclear. Zelensky, que había advertido horas antes a los ucranianos de que un ataque con un Oreshnik era inminente citando inteligencia europea y estadounidense, confirmó que el proyectil impactó en Bila Tserkva, una ciudad de unos 200.000 habitantes situada a unos 60 kilómetros al sur de Kiev. Rusia confirmó el lanzamiento y afirmó que la ofensiva respondía a ataques ucranianos contra infraestructura civil en territorio ruso.
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, calificó su uso de "táctica de intimidación política y temerario chantaje nuclear".
