26 de febrero de 2017
"Mi hijo no va a recibirse porque lo acuchilló un tipo por ser de Boca"
Comienza el juicio oral a <strong>Gustavo Olivera</strong>, el feroz asesino de <strong>Eduardo Cicchino</strong>, el joven estudiante de ingeniería apuñalado en el corazón luego de la victoria de Boca sobre Nacional de Uruguay por la<em> Copa Libertadores</em>. La familia pide homicidio simple por alevosía <em>"así le cabe la perpetua, si no, en unos años, podría salir en libertad".</em>
Por MarÃa Helena Ripetta
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Su papá, su hermano y su tÃo son de River. Pero él -a los 5 años- un dÃa le comunicó a su familia: "Me voy a hacer de Boca, porque todos en el jardÃn son de Boca". Y asà lo sostuvo, aunque no fue a La Bombonera nunca, era hincha xeneize. El 19 de mayo del año pasado fue con tres amigos a un bar de San Telmo a ver un partido entre Boca y Nacional de Montevideo, por la Copa Libertadores. Boca ganó y un hombre lo apuñaló. "Estos bosteros de mierda ganan siempre", dijo el asesino.
A los 15 dÃas murió Eduardo Cicchino, tenÃa 26 años, estudiaba ingenierÃa cuando recibió la puñalada en el corazón. El viernes comienza el juicio oral contra Gustavo Olivera.
La fiscalÃa lo acusa de homicidio simple, pero su familia quiere que sea por alevosÃa. "Asà puede caberle la perpetua. Si no, en unos años puede estar libre", le dice a "Crónica" Marcela, la mamá de Eduardo, que muchos meses después de la muerte de su hijo vio la cara del imputado cuando fotocopió el expediente. El viernes estarán en la misma sala.
"Edu y sus dos amigos estaban adentro mirando el partido. El televisor estaba en mute, parece que los mozos eran de River. Los testigos dicen que cuando se fueron, este tipo los siguió y decÃa ‘estos putos bosteros siempre gananÂ’. Les gritaba a los chicos. Ahà sacó una faca que tenÃa escondida y se la clavó a mi hijo", cuenta la mamá.
"Le partió el corazón. Sobrevivió porque era joven y sano. El SAME tardó media hora en llegar. Su amigo Bautista lo ayudó para que no se desangrara en la vereda", sostiene Marcela, que ese dÃa desde el celular de su hijo recibió el llamado de su amigo avisándole que lo habÃan apuñalado.
"Pensaba que era en la pierna o en un brazo. Edu llegó lucido hasta el ascensor del hospital, antes le dijo a su amigo: ‘Llamá a mi vieja y a mi novia, la clave del celular es una J. Después supimos que tuvo cinco paros respiratorios", recuerda la mamá. Lo operaron tres veces, recuperó la conciencia, le habÃan dicho a la familia que iba a quedar delicado, pero que iba a salvarse.
"Ese dÃa no estábamos ninguno en la puerta, porque tenÃan que tenerlo dormido. Pero esa primera herida se abrió y se desangró en 8 minutos. No murió por una complicación en la operación, fue por la cuchillada", relata la mamá.
"Nos destruyó la vida. No llevaba un cuchillo escondido en el pantalón por que sÃ. Iba a acuchillar a alguien. Los médicos me dijeron que tenÃa que haber hecho mucha fuerza y estar muy afilado para llegar al corazón y partirlo en dos. Además, sabÃa usarlo", dice la mamá.
"Cuando te matan un hijo, no sabés ni dónde estás parada. Y me tuve que levantar de la cama, porque tenÃamos dos meses para presentarnos como querellantes. Los abogados nos pedÃan 40.000 dólares que no tenÃamos. Los abogados de la empresa donde trabaja mi ex marido se hicieron cargo de representarnos", dice Marcela, que integra la Usina de Justicia, desde donde reclaman abogados gratuitos para los familiares de las vÃctimas, y agrega: "Mi hijo no se va recibir, no va a ser papá, porque un tipo lo acuchilló porque era de Boca".
