16 de junio de 2023
A Uruguay sólo le quedan reservas de agua potable para tres semanas

La primera semana de julio los uruguayos podría vivir una situación impensada a raíz de la? ausencia de lluvias y la falta de planificación e inversiones del gobierno de centroderecha del presidente Lacalle Pou. Se disparó el? consumo del agua embotellada y también su precio.
Una crisis hÃdrica sin precedentes por ausencia de lluvias y la falta de planificación e inversiones del gobierno de centroderecha del presidente Lacalle Pou tiene en vilo a los uruguayos, que pueden quedarse sin agua potable en la primera semana de julio, en una situación que disparó el consumo del agua embotellada y también su precio, y afectó la industria alimenticia y de elaboración de refrescos.
La represa de Paso Severino, de donde se extrae el agua dulce para potabilizar y proveer de su consumo a 60% de la población uruguaya (Montevideo y área metropolitana), llegó hoy a su mÃnimo histórico y sus reservas llegan a 3,5 millones de metros cúbicos.
La empresa estatal de aguas (OSE) está utilizando unos 150.000 metros cúbicos por dÃa y, como no es suficiente, la mezcla con agua salada del RÃo de la Plata. Luego la distribuye a la población.
El director de OSE, Edgardo Ortuño, confirmó a Télam la fecha lÃmite de entrega de agua potable a la población: 20 dÃas.
Los niveles de reserva de agua dulce “están en su mÃnimo histórico†en la Represa de Paso Severino y sigue descendiendo, por lo que “se prevé su agotamiento en 20 dÃas aproximadamenteâ€, afirmó Ortuño.
La falta de reservas en Paso Severino supuso la necesidad de completar el suministro bombeando agua del RÃo de la Plata con alta salinidad, lo que provocó el aumento de cloruros y sodio en el agua suministrada por OSE a la población, sobrepasando los máximos permitidos por la norma que define el agua potable por lo que, según Ortuño, “el gobierno asumió públicamente que brinda agua bebible pero no potable, por primera vez en la historia del Uruguayâ€.
En la canilla, el agua sabe salada. Y no es solo por el paladar de los uruguayos. Los estudios del Ministerio de Salud Pública y de la Intendencia de Montevideo confirman los aumentos considerables de sodio y cloruro en el agua, muy por encima de los valores permitidos.
Una última resolución de las autoridades sanitarias habilitó a agregarle al agua el máximo de trihalometanos posibles. El incremento de este último parámetro es para poder utilizar más cloro para mantener el agua apta, desinfectada y libre de microorganismos.
Ignacio Lorenzo, jerarca de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo, aseguró que el sodio y cloruro que hoy se agrega al agua elimina su condición de potable. “Esto compromete a determinados sectores de la población con riesgo de saludâ€, afirmó Lorenzo a Télam.
La comuna capitalina instaló un monitoreo en la red de agua de la OSE para informar cada 48 horas sobre su estado. La información se publica en Internet para dar acceso a toda la población.
El consumo de agua embotellada casi se ha triplicado debido a la recomendación médica de no consumir agua del servicio público a hipertensos, enfermos renales, menores de seis meses, entre otros, y por el rechazo que genera el agua salada en parte de la población (según sondeos de opinión solo 30% no está comprando agua).
Según un informe de Scanntech Uruguay, las familias uruguayas le asignan 30% más de presupuesto a la compra de agua embotellada. La venta -en relación al año anterior- aumentó 224%, de acuerdo al reporte.
Un relevamiento del Sistema de Información de Precios al Consumidor, dependiente del Ministerio de EconomÃa y Finanzas, en más de 500 establecimientos comerciales detectó un aumento del precio interanual de 10,4%.
Evaristo González, uno de los principales empresarios de grandes superficies comerciales del paÃs, planteó la eliminación de impuestos al agua embotellada para reducir su precio al público.
“El Estado tiene que garantizar el agua potable a toda la población y por la situación de crisis hÃdrica el agua en Montevideo es casi intomableâ€, dijo González a Télam.
Señaló que en el caso de sus cadenas de supermercados, la venta de bidones de agua se multiplicó por seis, lo que en los hogares más humildes implicó un incremento del gasto de 150 dólares al mes (promedio de dos bidones por dÃa).
“Los impuestos que se le aplican al agua (30% en el precio final) son los mismos que se le aplican a los artÃculos de lujoâ€, comentó González.
El empresario afirmó que no hay producto más básico e imprescindible que el agua. “MÃnimamente solicito el retiro de los impuestos hasta que se termine esta crisis hÃdricaâ€, sostuvo González.
Por su parte, Fernando Pache, presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, mostró su preocupación por la situación, ya que según una consulta efectuada entre 515 empresas, el 60% no tiene un plan B con el suministro de agua para sus industrias.
“Esta situación se pone cada dÃa peor y las empresas cada vez están más nerviosas buscando alternativas para el suministro, vÃa camiones cisternasâ€, dijo Pache a esta agencia.
El aumento de la salinidad, agregó Pache, “sà es un problema para muchos procesos industriales, que algunas empresas han podido solucionar con plantas de ósmosis inversa (eliminan la salinidad del agua) pero no todas pueden recurrir a ellasâ€.
Han sido afectadas empresas de refrescos, industrias alimenticias y lácteas, porque todas usan agua.
El opositor Frente Amplio habÃa advertido en febrero sobre el agravamiento de la situación de déficit hÃdrico y la necesidad de adoptar medidas de emergencia en el marco de un acuerdo nacional por el agua. No fue escuchado por el Gobierno, que declaró que la situación estaba controlada, según Ortuño.
El Frente Amplio asegura que dejó pronta en 2019 la financiación de una segunda represa (Proyecto Casupá) para abastecer de agua potable al área metropolitana con un costo de 100 millones de dólares.
El nuevo gobierno descartó ese proyecto y se planteó una iniciativa privada para extraer agua del RÃo de la Plata por 258 millones (proyecto Neptuno), que recién comenzarÃa a construirse el año próximo. Esta semana dos consorcios presentaron ofertas a OSE en el marco de la licitación del proyecto Neptuno.
Jugado al Dios del mar y los océanos, el gobierno espera que llueva en los próximos dÃas para evitar una debacle con el agua potable.


