9 de octubre de 2024
Quiénes son los científicos de Google Deep Mind que descifraron el código de las proteínas y ganaron el Nobel de Química
Demis Hassabis, fundador de la startup de Inteligencia Artificial, y John Jumper, líder del desarrollo del software AlphaFold, comparten el galardón con David Baker, de la Universidad de Washington. El alcance de sus hallazgos
La inteligencia artificial es una fuerza transformadora en varios campos, pero su impacto en la quÃmica y la biologÃa es hoy especialmente revolucionario. Por un lado, Hassabis y Jumper han utilizado esta tecnologÃa para resolver un problema que desafió a los cientÃficos durante más de 50 años: la predicción precisa de la estructura tridimensional de las proteÃnas a partir de su secuencia de aminoácidos.
Por otro lado, Baker ha ido un paso más allá, no solo comprendiendo estas estructuras, sino también creando proteÃnas completamente nuevas con funciones innovadoras. Los avances realizados por estos tres investigadores abren la puerta a aplicaciones potencialmente transformadoras en medicina, biotecnologÃa e industrias relacionadas.Las proteÃnas son moléculas que desempeñan una gran variedad de funciones dentro de los organismos vivos. Están formadas por cadenas de aminoácidos, de los cuales existen 20 tipos diferentes que pueden combinarse en una infinidad de maneras.
Predecir cómo se pliega una cadena de aminoácidos en su estructura tridimensional ha sido uno de los grandes desafÃos de la bioquÃmica. Aunque se sabe que la secuencia de aminoácidos de una proteÃna determina su estructura, la cantidad de combinaciones posibles es tan vasta que, si una proteÃna se plegara de forma aleatoria, tardarÃa más que la edad del universo en encontrar su estructura final. Este problema, conocido como la paradoja de Levinthal, ha desconcertado a los cientÃficos durante décadas.
Hassabis comenzó su carrera como prodigio del ajedrez y desarrollador de videojuegos, pero luego se enfocó en la inteligencia artificial y la neurociencia, para ello cofundó en 2010 la empresa DeepMind, que fue adquirida por Google en 2014 tras su éxito en desarrollar modelos de IA.Gracias al modelo de IA llamado AlphaFold2, lograron predecir con una precisión sorprendente la estructura de casi todas las proteÃnas conocidas, un total de más de 200 millones.
Este avance es extraordinario, ya que anteriormente, predecir la estructura de una proteÃna era un proceso laborioso que podÃa llevar años de trabajo utilizando técnicas como la cristalografÃa de rayos X.El impacto de este logro es enorme: ahora, en lugar de esperar años para obtener la estructura de una proteÃna, los cientÃficos pueden predecirla en cuestión de minutos.
Esto no solo acelera el progreso en la investigación básica, sino que también abre la puerta a un sinfÃn de aplicaciones prácticas, desde el diseño de nuevos medicamentos hasta la creación de materiales biocompatibles.Mientras que Hassabis y Jumper transformaron la manera en que se logra predecir las estructuras de las proteÃnas existentes, el trabajo de Baker se centra en la creación de proteÃnas nuevas. Tradicionalmente, los cientÃficos han modificado proteÃnas naturales para mejorar sus funciones o adaptarlas a nuevas tareas, como descomponer sustancias peligrosas o actuar como herramientas en procesos industriales.Baker, trabajando en la Universidad de Washington, decidió que, en lugar de modificar proteÃnas existentes, serÃa mejor diseñar proteÃnas desde cero. Usando métodos computacionales avanzados, Baker desarrolló un software llamado Rosetta, que puede diseñar secuencias de aminoácidos para generar proteÃnas con estructuras especÃficas.
El diseño de proteÃnas de novo tiene un enorme potencial. Las proteÃnas diseñadas podrÃan usarse en la medicina, para desarrollar tratamientos especÃficos para enfermedades genéticas o como base para vacunas más efectivas. También podrÃan emplearse en la biotecnologÃa, creando enzimas personalizadas que puedan degradar desechos plásticos o generar energÃa de manera más eficiente.
Los descubrimientos de Hassabis, Jumper y Baker representan un avance sin precedentes en nuestra capacidad para comprender y manipular las proteÃnas, los bloques fundamentales de la vida.
Además, la capacidad de crear nuevas proteÃnas con funciones especÃficas abrirá nuevas oportunidades en áreas como la creación de nanomateriales, el desarrollo de vacunas y el diseño de fármacos.