5 de agosto de 2025
La ola de calor extremo obligó a Irán a cerrar oficinas y bancos para evitar un colapso eléctrico
Las autoridades buscan reducir la demanda eléctrica en medio de una sequía que dejó 19 grandes presas con menos del 20% de capacidad. Hay protestas ciudadanas ante el proveedor nacional de energía
Las autoridades instaron a los residentes a evitar actividades al aire libre durante las horas de más calor y a ahorrar agua y energÃa, en una muestra de la presión que enfrenta la infraestructura del paÃs.
La crisis energética de Irán revela números alarmantes: el paÃs produce alrededor de 62.000 megavatios de energÃa eléctrica por hora en hora punta, pero necesita aproximadamente 80.000 megavatios para satisfacer sus necesidades, creando un déficit de 18.000 megavatios que se traduce en apagones sistemáticos.Teherán y otras ciudades ya enfrentan cortes de electricidad de dos horas cada dos dÃas, y los expertos advierten que podrÃan aumentar a cuatro horas. La frustración ciudadana se ha manifestado con protestas frente al proveedor nacional de electricidad, Tavanir, donde manifestantes exigen una mejor gestión de la red.El sur de Irán está soportando la peor parte del calor extremo. La ciudad de Abadán registró temperaturas que superaron los 50 grados Celsius el domingo, situándola entre los lugares más calurosos de la Tierra durante la actual ola de calor.Años de sanciones estadounidenses a los sectores petrolero y bancario iranÃes, asà como la dificultad para obtener piezas necesarias para manejar y reparar la red eléctrica, han impedido que el paÃs mantenga y mejore adecuadamente su ineficiente infraestructura energética.La planta de energÃa nuclear de Bushehr, la única central nuclear del paÃs, ejemplifica estos desafÃos. Construida con ayuda rusa y puesta en funcionamiento en 2011, produce apenas 1.000 megavatios por hora y se desconecta para labores de mantenimiento cada año durante dos meses, reduciendo aún más la capacidad de generación durante perÃodos crÃticos.Los cierres planificados para el miércoles recuerdan medidas similares implementadas en años recientes: un feriado público de un dÃa decretado en julio de 2024 y una acción de dos dÃas en 2023, evidenciando que esta crisis se ha convertido en un patrón recurrente.La situación eléctrica se agrava por una Las cifras son alarmantes: 19 grandes presas, fundamentales para el suministro de agua potable y agrÃcola, tienen menos del 20% de su capacidad, lo que significa que más del 80% de sus reservas están vacÃas. Los cuatro embalses que abastecen de agua a la provincia de Teherán están al 12% de su capacidad, cuando en años normales llegaban al 60 o 70%.Pese a las advertencias oficiales, las cifras de consumo siguen siendo altas. Cada habitante de Teherán utiliza cerca de 195 litros de agua al dÃa, el doble del patrón óptimo recomendado. Además, el 22% del agua distribuida se pierde en fugas, conexiones ilegales o errores de medición.
Los datos del Ministerio de Recursos HÃdricos revelan que entre octubre de 2024 y el 10 de julio de este año, las precipitaciones acumuladas fueron de apenas 147 milÃmetros, un 41% menos que en el mismo perÃodo del año pasado y un 39% por debajo del promedio histórico. Con menos de dos meses para que termine el actual año hidrológico, todo indica que 2025 será el más seco en cinco décadas.En respuesta a la crisis, las autoridades han intensificado las campañas de ahorro. Los parques lucen secos con fuentes apagadas, la mayorÃa de las piscinas están cerradas y se pide a la población limitar el riego y el uso doméstico.
Las autoridades de Teherán lograron reducir el consumo de agua en un 8% durante el último mes gracias a campañas de concienciación. Sin embargo, Ardakani advirtió que este esfuerzo es insuficiente.Los expertos advierten que sin cambios radicales en la gestión de recursos, reformas estructurales en la red de distribución e inversiones en tecnologÃas de ahorro, el paÃs podrÃa entrar en una espiral de escasez crónica donde cada gota contará.
(Con información de AP)