15 de septiembre de 2025
Cortes de luz: el Gobierno permitirá a hogares y comercios vender electricidad para bajar la demanda en los picos de calor
La Secretaría de Energía prepara una resolución que se publicará en los próximos días con la que buscará modificar hábitos de consumidores y reducir la demanda en un sistema desinvertido. Los riesgos que trae el verano
Según describió Tettamanti, “el problema no es todo el veranoâ€, sino que la saturación de la red surge en las “olas de calor muy fuertes, a las tres de la tarde, cuando todo el mundo prende el aire acondicionadoâ€. En ese contexto, sostuvo que la “potencia instalada y la capacidad de transporte para alimentar las áreas más crÃticas†llegan “al lÃmite†en los cinco dÃas de mayor demanda, en las horas pico. Según la funcionaria, el escenario de consumo sigue una tendencia creciente.
“Estamos esperando una demanda de potencia máxima levemente superior a la del año pasado. Estamos pensando en 30.700 megawatts de potencia. De eso, un tercio son aires acondicionadosâ€, precisó. Este diagnóstico coloca el foco en la necesidad de intervenir tanto sobre la oferta como sobre la conducta de los usuarios durante los eventos extremos.El Gobierno busca modificar la operatoria habitual del sistema. La estrategia oficial se asienta en dos pilares: incentivar inversiones en generación y transporte, y avanzar sobre la gestión de la demanda mediante incentivos y señales de precio. “Tenemos que empezar a transitar un camino más lento pero que es el de la gestión de demandaâ€, subrayó Tettamanti. Mencionó, además, la urgencia de usar nuevas tecnologÃas que “permitan dar esas señales de precio para ser más eficiente en el consumo y no tener una infraestructura ridÃculamente grande para abastecer cinco o diez horas en todo el añoâ€.El año pasado, el Gobierno puso en marcha un mecanismo similar a través de la Resolución 294/2024, impulsada por Eduardo RodrÃguez Chirilo. Esa resolución habilitó a los Grandes Usuarios Mayores (GUMAS) del Mercado Eléctrico Mayorista a acceder a beneficios económicos a cambio de disminuciones de consumo en momentos crÃticos. Los detalles del procedimiento quedaron expuestos en los anexos oficiales.
La SecretarÃa de EnergÃa planea ampliar el universo de participantes con una nueva resolución administrativa que habilitará a comercios, shoppings y otras firmas –además de los hogares– a vender electricidad al sistema. El dispositivo funcionará sobre dispositivos auxiliares o grupos electrógenos propios, integrados a un esquema de subastas: los usuarios ofertarán cuánto están dispuestos a cobrar para entregar energÃa en momentos de máxima demanda, mientras continúan recibiendo un cargo fijo, en una mecánica similar a la de un seguro.La secretarÃa advierte que este abordaje se muestra más efectivo en la medida en que avanza la incorporación de medidores inteligentes en los hogares, algo que la gestión oficial proyecta a largo plazo. “La instalación de medidores inteligentes a nivel residencial es lo que va a permitir eficientizar la inversión en infraestructura y, por lo tanto, hacer lo más bajos posibles las tarifas, porque las tarifas son bajas solamente cuando los costos son bajos. No hay magia ahÃâ€, remarcó Tettamanti frente a los participantes de la convención realizada dÃas atrás en el Hotel Llao Llao de Bariloche.
Sobre el futuro del mecanismo, la Secretaria reveló que la administración pretende “ampliar el universo†de usuarios incluidos capaces de transformar su rol en el mercado eléctrico, permitiendo no sólo evitar interrupciones masivas, sino también repensar la estructura de costos del sistema.El antecedente inmediato refuerza la preocupación oficial: el 10 de febrero de este año, la demanda eléctrica alcanzó un récord de 30.257 megavatios (MW) a las 14:47, impulsada por el consumo residencial durante una jornada de calor. A pesar de temperaturas relativamente benignas, se multiplicaron los apagones de luz por sobrecargas en el NEA y Buenos Aires.
La falta de nuevas obras de infraestructura eléctrica durante el último año y medio agrava el panorama, ya que cualquier proyecto en marcha no tendrá impacto antes de 2027. Sin embargo, se trata de un problema estructural tras años de desinversión y tarifas pisadas.