27 de diciembre de 2025
Por qué la decisión de Europa de seguir vendiendo autos convencionales es una oportunidad para la industria local
Con un mercado 700.000 autos, las 10 fábricas de autos instaladas en Argentina tienen necesidad de exportar más de lo que venden localmente. Extender la vida útil de los motores de gasolina en los países desarrollados es una puerta entreabierta
En ese escenario, Argentina tiene una inesperada posición privilegiada que podÃa aprovechar, ya que es un paÃs productor de automóviles de combustión interna, sin limitaciones de tiempo para dejar de serlo o transformarse a la electricidad, y con una capacidad industrial ociosa que permitirÃa aumentar la producción para exportar a otros paÃses que demanden vehÃculos que Europa ya no podrÃa producir.
Daniel Herrero, presidente de Prestige Auto, mencionó en su encuentro de fin de año con la prensa que “creemos que podemos entrar en mercados como el mexicano o el de Estados Unidos y, por qué no, al mercado de Ãfrica. Si se ve la transición a los eléctricos, a lo mejor en Ãfrica va a ser más lento y por ahà tenemos un lugar para hacer los trabajos complejos o las unidades que no se fabrican en EEUU, como las vans. Me gustarÃa que saliera primero lo de las exportaciones a EEUU, que es un mercado grande de volumen, que para nosotros es una puerta grande, no solo por exportar más, sino para terminar una sociedad con Mercedes-Benz en función del nuevo proyecto de Sprinterâ€, comentó.Que Europa y EEUU estén levantando las restricciones a los vehÃculos con motores convencionales o las ayudas a la compra de eléctricos, no implica una cancelación de esos mercados potenciales para Argentina, sino todo lo contrario, ya que muchos modelos ya se discontinuaron a partir de esa prohibición de 2035 que ahora se levantó. De ese modo, la industria automotriz argentina quedarÃa en una posición incluso más ventajosa que la brasileña, que produce autos con etanol y tiene menor mercado al cuál exportar con esa tecnologÃa.La mayorÃa de los fabricantes europeos apoyan la medida que ellos mismos pidieron en los últimos dos años, una vez que se estableció el cronograma de aumento progresivo de las exigencias de reducción de emisiones de CO2 para los vehÃculos actuales. Los que no están de acuerdo son algunos ejecutivos de marcas premium como Volvo, que hizo una apuesta tan fuerte a la electrificación, que ya no puede retroceder como sà lo hicieron Mercedes-Benz y BMW, por ejemplo.Pero Volvo no está sola en su opinión contraria a la decisión del organismo que dirige Úrsula Von der Leyen. También el principal fabricante chino cree que es un error retroceder en las exigencias de contaminación ambiental en el viejo continente.La otra forma de ver esta situación es la que argumentan los fabricantes europeos tradicionales. Los autos eléctricos han generado millonarias inversiones en una tecnologÃa que, sin embargo, todavÃa no se desarrolló suficientemente como para producir autos accesibles al bolsillo de los ciudadanos comunes.
Pero entre la inversión en fuentes de energÃa renovable, en redes de carga pública para que más vehÃculos puedan conectarse para recargar baterÃas y las exenciones de impuestos como patente y adquisición de vehÃculos eléctricos, esas ayudas comenzaron a desaparecer progresivamente y hoy solo se mantienen en algunos paÃses de los 27 que conforman la Unión Europea.
AsÃ, la postergación del plazo de 2035 funciona como un buffer o colchón de tiempo que las automotrices deben tomar para amortiguar el impacto de las inversiones que todavÃa hacen falta para desarrollar baterÃas más accesibles y rápidas de recargar con una apuesta mayor en departamentos de I+D y menos en manufactura.
Otras tecnologÃas todavÃa incipientes como el hidrógeno y los combustibles sintéticos, tendrán más tiempo para desarrollarse y bajar sus costos de aplicación, que todavÃa son elevados como para convertirlas en una opción accesible y masiva.
