11 de enero de 2026
La guerra silenciosa de los minerales que hacen funcionar el mundo tech

El potencial exportador argentino enfrenta el reto crucial de avanzar hacia una industria capaz de captar valor agregado y reducir dependencias en la renovada disputa internacional por recursos clave de la transición digital y energética
Galio, germanio, indio, tántalo (y su materia prima más conocida, el coltán), silicio, torio, litio, cobalto y níquel componen el set de materiales que habilita desde la electrónica de consumo hasta la defensa y la transición energética.
Galio y germanio son el ejemplo perfecto de mineral estratégico. Son subproductos (de bauxita/aluminio y zinc/carbón), se producen en volúmenes bajos y no se transan como commodities masivos. Pero son críticos: el galio es clave en compuestos como GaN y GaAs, usados en electrónica de potencia, radares, 5G y aplicaciones aeroespaciales; el germanio es central en fibra óptica y óptica infrarroja (sensores térmicos, visión nocturna, satélites).
Cuando China endureció controles de exportación sobre estos materiales en 2023, el mensaje fue claro: la cadena de suministro de “minerales invisibles” puede convertirse en herramienta geopolítica.En paralelo, el indio —metal del óxido conductor transparente (ITO)— sostiene el ecosistema de pantallas planas y táctiles. Es el mineral que literalmente tocamos todos los días sin saberlo. Y, como los anteriores, su producción depende de otras cadenas (zinc) y de pocas refinerías con capacidad para llevarlo a grado electrónico.En minerales críticos, el mundo descubrió una regla práctica: tener el recurso no garantiza tener el negocio. El punto de control suele estar en la etapa de refinación y transformación química.Silicio es un caso paradigmático. El cuarzo abunda, pero el silicio de alta pureza —polisilicio para solar y grado electrónico para semiconductores— requiere plantas, know-how y energía competitiva.Lo mismo ocurre con litio, cobalto y níquel: la minería está dispersa (con picos de concentración), pero el refinado y la química para baterías se ordenan alrededor de un ecosistema industrial donde China suele ocupar la posición de bisagra, ya sea por capacidad propia o por inversiones en terceros países.
Si los chips fueron el petróleo del siglo XXI temprano, las baterías son el petróleo del siglo XXI en modo transición energética.El litio es el protagonista: sin carbonato e hidróxido de litio de grado batería no hay escala para vehículos eléctricos ni almacenamiento estacionario. Australia lidera la extracción por roca dura; Chile por salmueras; China produce y, sobre todo, refina. Argentina avanza a velocidad alta con proyectos en Jujuy, Salta y Catamarca: ya no es promesa, es producción y pipeline.Cobalto y níquel completan el mapa de cátodos de alta densidad energética (NCM/NCA). El cobalto estabiliza y mejora performance, pero trae un debate pesado: la dependencia del Congo y las cuestiones de trazabilidad en minería artesanal. El níquel, por su parte, es el metal que cruzó de “acero inoxidable” a “baterías premium” y cambió de centro de gravedad: Indonesia se convirtió en súper potencia de producción, apalancada por una política industrial agresiva de procesamiento local.En el fondo, el gran juego de baterías no es solo “quién tiene la mina”, sino quién domina el paquete completo: refino, químicos, cátodos, celdas y ensamblaje.Pocos materiales cuentan una historia tan cruda como el tántalo, muchas veces asociado al coltán. La industria lo valora por su rol en capacitores compactos, cruciales para miniaturizar electrónica. Pero su cadena de suministro históricamente se mezcló con conflictos en África Central, contrabando y presión regulatoria para certificar origen.Hoy la agenda pasa por trazabilidad, auditorías y “fundiciones libres de conflicto”. A la vez, China y un puñado de actores concentran buena parte del refinado, lo que vuelve a traer la misma pregunta: ¿quién define las reglas cuando el mineral es crítico?El torio hoy no es un commodity masivo. Pero reaparece por una razón: podría habilitar ciclos nucleares alternativos si prosperan diseños como reactores de sales fundidas. India y China lo investigan con seriedad. Por ahora, más que un mercado, es una apuesta tecnológica: si se vuelve viable, el torio podría pasar de residuo/subproducto a recurso geopolítico.Si bien el litio es una entrada natural para Argentina en el sector de minerales críticos, el informe propone una visión estratégica más amplia: la ventana de oportunidad reside no solo en la exportación de mineral, sino en el desarrollo de capacidades industriales integrales en torno a este recurso. Este enfoque se desarrolla en tres niveles:
Cadena de Valor Energética: la construcción de una infraestructura robusta, la obtención de energía competitiva, la optimización de la logística y la formalización de acuerdos de largo plazo que garanticen la viabilidad financiera de las inversiones.
El panorama global demuestra que la ventaja competitiva no se basa únicamente en la existencia de yacimientos. La clave está en la capacidad de desarrollar plantas de procesamiento, asegurar contratos estratégicos, implementar tecnologías de proceso avanzadas y establecer políticas industriales efectivas.
La “guerra silenciosa” por los minerales ya ha comenzado. A diferencia de conflictos anteriores centrados en un único recurso, esta vez la disputa se centra en el control de la materia prima fundamental para la economía digital.
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Pocos materiales cuentan una historia tan cruda como el tántalo, muchas veces asociado al coltán. La industria lo valora por su rol en capacitores compactos, cruciales para miniaturizar electrónica. Pero su cadena de suministro históricamente se mezcló con conflictos en África Central, contrabando y presión regulatoria para certificar origen.Hoy la agenda pasa por trazabilidad, auditorías y “fundiciones libres de conflicto”. A la vez, China y un puñado de actores concentran buena parte del refinado, lo que vuelve a traer la misma pregunta: ¿quién define las reglas cuando el mineral es crítico?El torio hoy no es un commodity masivo. Pero reaparece por una razón: podría habilitar ciclos nucleares alternativos si prosperan diseños como reactores de sales fundidas. India y China lo investigan con seriedad. Por ahora, más que un mercado, es una apuesta tecnológica: si se vuelve viable, el torio podría pasar de residuo/subproducto a recurso geopolítico.Si bien el litio es una entrada natural para Argentina en el sector de minerales críticos, el informe propone una visión estratégica más amplia: la ventana de oportunidad reside no solo en la exportación de mineral, sino en el desarrollo de capacidades industriales integrales en torno a este recurso. Este enfoque se desarrolla en tres niveles:
Cadena de Valor Energética: la construcción de una infraestructura robusta, la obtención de energía competitiva, la optimización de la logística y la formalización de acuerdos de largo plazo que garanticen la viabilidad financiera de las inversiones.
El panorama global demuestra que la ventaja competitiva no se basa únicamente en la existencia de yacimientos. La clave está en la capacidad de desarrollar plantas de procesamiento, asegurar contratos estratégicos, implementar tecnologías de proceso avanzadas y establecer políticas industriales efectivas.
La “guerra silenciosa” por los minerales ya ha comenzado. A diferencia de conflictos anteriores centrados en un único recurso, esta vez la disputa se centra en el control de la materia prima fundamental para la economía digital.
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Si bien el litio es una entrada natural para Argentina en el sector de minerales críticos, el informe propone una visión estratégica más amplia: la ventana de oportunidad reside no solo en la exportación de mineral, sino en el desarrollo de capacidades industriales integrales en torno a este recurso. Este enfoque se desarrolla en tres niveles:
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