14 de enero de 2026
El vino argentino cerró 2025 con las exportaciones más bajas de los últimos 20 años

Según datos oficiales, los envíos al exterior tocaron su nivel más bajo desde 2004 en volumen y desde 2009 en valor
En términos de valor, el sector vitivinícola exportó en 2025 un total de USD 661 millones. Este monto representó una baja interanual de 7,2% y constituyó el peor registro de ingresos por exportaciones de vino desde 2009, año en el que las ventas externas habían sumado USD 553 millones.
El desempeño negativo del sector respondió a una combinación de factores internos y externos que impactaron de manera simultánea sobre la competitividad de los vinos argentinos. En ese contexto, la caída de las exportaciones no fue un fenómeno aislado ni exclusivo del país, sino que se dio en un marco de retracción del mercado vitivinícola a nivel global.Entre los factores internos, influyeron la volatilidad cambiaria, el encarecimiento de los costos productivos medidos en dólares, la inflación y el aumento de los costos logísticos. La combinación de estas variables afectó la estructura de precios del sector y redujo el margen de maniobra de las bodegas para competir en los mercados internacionales, especialmente en los segmentos más sensibles al precio.En el plano internacional, distintos factores limitaron el desempeño de los vinos argentinos. La menor demanda en algunos de los principales mercados de destino, en particular en Europa, impactó sobre las exportaciones, en un contexto de cambios en los hábitos de consumo y una mayor cautela por parte de los consumidores.
A nivel global, el mercado vitivinícola atravesó en 2025 un año complejo, con una caída del consumo tanto en volumen como en valor. Si bien la producción mundial se mantuvo relativamente estable, en niveles levemente superiores a los 230 millones de hectolitros, el sector enfrentó un proceso de ajuste marcado por una valorización por escasez e inflación, además de transformaciones estructurales en la demanda.
El retroceso del sector no se limitó al únicamente al frente externo. Durante 2025, el consumo de vino en el mercado local también mostró una dinámica negativa, con un impacto especialmente fuerte sobre la botella, el formato tradicional y central para la industria vitivinícola.De acuerdo con el último informe del Dentro de ese desempeño, el formato botella fue el más afectado: las ventas retrocedieron 16,3% frente al mismo mes del año anterior, una contracción muy superior al promedio del mercado.La caída convive con cambios en los hábitos de consumo, marcados por una mayor preferencia por bebidas de menor graduación alcohólica y por presentaciones más chicas, asociadas a un consumo más ocasional y moderado. Entre esas alternativas, la lata ganó protagonismo por sus atributos prácticos: facilidad de transporte, menor tiempo de enfriado y posibilidad de consumir cantidades más reducidas. Para las bodegas, además, este formato permite competir en espacios de exhibición donde la botella tradicional tiene menor rotación y sumar presencia en puntos de venta distintos a los habituales.
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Entre esas alternativas, la lata ganó protagonismo por sus atributos prácticos: facilidad de transporte, menor tiempo de enfriado y posibilidad de consumir cantidades más reducidas. Para las bodegas, además, este formato permite competir en espacios de exhibición donde la botella tradicional tiene menor rotación y sumar presencia en puntos de venta distintos a los habituales.
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