21 de febrero de 2026
Inversiones millonarias y fábricas que bajan la persiana: cómo cambia la economía argentina y los costos que implica

Grandes empresas y pymes enfrentan cierres mientras crecen las inversiones en minería y energía. Expertos analizan cómo la apertura y la reconversión económica reconfiguran sectores y empleo
Explicó Caprarulo que parte de la estrategia oficial para lograr ese objetivo fue “un rápido y transversal desarme de los aranceles a la importación a la par de una fuerte apreciación cambiaria”. En un contexto de caída del salario real y fuerte ajuste fiscal, sostuvo que el resultado fue “una profundización de la heterogeneidad sectorial”.
Caprarulo describió un escenario de dos velocidades: “Sectores abocados al mercado interno e importaciones demandantes de mano de obra se contrajeron: construcción, comercio e industria. En cambio, crecieron aquellos más vinculados a la demanda externa, también impulsados por beneficios impositivos como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI)”.“El problema es que el balance de esas dos velocidades es negativo en términos de ingresos y nivel de empleo. Mismo entre los sectores ganadores se produjeron caídas en los puestos de trabajo”, advirtió. Desde otra perspectiva, Nicolás Gadano, economista jefe de la consultora Empiria, analizó el proceso como parte de un cambio restructural más amplio. “Argentina vivió muchos años con una economía muy inestable, muy volátil, muy cerrada desde el punto de vista comercial, muy distorsionada desde el punto de vista de las regulaciones cambiarias, el cepo, etcétera, y la protección”, sostuvo.
En ese marco, Gadano consideró que, en la medida en que el país avance hacia una estabilización macroeconómica y mayor apertura comercial, sería esperable que la estructura productiva cambie. “Lo que sería sorprendente es que la estructura productiva que funcionó en el esquema anterior sobreviva de la misma manera, indemne a un cambio estructural así”, afirmó. El economista de Empiria definió el proceso como “medio inevitable”, aunque reconoció que “es costoso” y que resulta clave mitigar los efectos sobre el empleo por parte de los distintos niveles de gobierno.En términos de balance, expresó que en “plazos razonables” el resultado es positivo. “Argentina es una economía muy cerrada, muy poco productiva, muy regulada, con cepos, todo eso hay que cambiarlo, y muy inestable, y todo eso explica el estancamiento”, afirmó Gadano. En ese sentido, mencionó la importancia de avanzar en acuerdos comerciales y en una mayor integración al mundo, tanto en bienes como en servicios. No obstante, aclaró que la apertura no implica una eliminación inmediata y total de aranceles.
Guido Zack, economista del think tank Fundar, explicó el alcance del relevamiento que mostró la caída en la cantidad de empresas y remarcó que el dato de cierres debe complementarse con otras estadísticas cuando se analizan grandes inversiones. “Puede pasar que una empresa grande abra un CUIT y cree muchos empleos, pero si al mismo tiempo cierran cien empresas pequeñas, el resultado es negativo en la cantidad de empresas, aunque en el nivel de actividad no lo sea”, explicó.
También destacó que los cierres no constituyen episodios aislados. Según dijo a Infobae, “el fenómeno es generalizado y alcanza a casi todos los sectores y provincias, con excepciones como Neuquén, donde incide el desarrollo de Vaca Muerta”. Sin embargo, incluso en hidrocarburos, sostuvo que puede crecer la actividad sin que aumente el empleo, ya que la explotación no convencional requiere menos mano de obra que la convencional.El economista de Fundar dijo que la destrucción de empresas observada actualmente no está vinculada con ese crecimiento, sino que ocurre a pesar de él, y sostuvo que la política económica vigente termina más que compensando el efecto positivo de ese dinamismo sectorial.
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