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22 de febrero de 2026

Desde 2008, el déficit comercial acumulado de Argentina con China supera los USD 100.000 millones

La brecha en el resultado del intercambio se amplió de forma sostenida a lo largo de los últimos 18 años, en contraste con los saldos registrados por Brasil, Chile y Perú. Cómo la intervención del país asiático reconfigura bloques y afecta diferentes sectores

>Los datos de comercio exterior publicados el jueves por el Indec marcan que desde enero de 2008, primer mes completo de la primera presidencia de Cristina Fernández de Kirchner (CFK), Argentina acumula un déficit comercial bilateral de más USD 100.000 millones con China.

El caso contrasta con la relación comercial que con el gigante asiático mantienen otros países sudamericanos. Según los datos del Trademap del International Trade Centre, una de las fuentes más fiables de comercio global, mientras entre 2008 y 2025 Argentina acumuló con China un déficit de USD 99.685 millones, Brasil obtuvo un superávit de USD 265.000 millones, Chile de USD 155.074 y Perú de USD 25.584 millones con la potencia asiática.

En enero de este año, siempre según el Indec, Argentina registró un superávit comercial total de USD 1.987 millones, pero frente a China el saldo fue negativo en USD 1.022 millones, que sumado al del período 2008-2025 llega a USD 100.707 millones.

El mes pasado, China se consolidó como el principal proveedor de Argentina: le vendió por USD 1.436 millones (más de 28% de las importaciones del país), pero fue el cuarto comprador, con USD 414 millones (5,8% de las exportaciones), detrás de EEUU (13,3%), Brasil (9,2%) e India (6%) y poco más que Chile, un país vecino pero con un PBI 55 veces más pequeño y 76 menos habitantes que China.

El comercio exterior argentino se caracteriza, así, por la presencia de fuertes déficits con sus tres principales socios comerciales y un marcado superávit con el resto del mundo.

El comercio internacional no es un juego de saldos bilaterales equilibrados, sino de intercambios entre países y regiones que producen distintos bienes, en distintas condiciones y con distintos grados de eficiencia. Pero la política china de aliento a las exportaciones , que Aaron Friedberg, profesor de política internacional de la Universidad de Princeton, llamó “mercantilismo-leninismo”, genera cada vez más choques a medida que afecta y reconfigura mercados y enteros sectores de actividad en los demás países del mundo.

En 2025 la potencia asiática obtuvo un superávit comercial récord de USD 1,2 billones (millones de millones), cifra detrás del conflicto comercial y geopolítico con EEUU y de crisis como el reciente cierre de la fábrica de neumáticos de Fate en San Fernando (provincia de Buenos Aires), los problemas de competitividad de la producción local de acero y la transformación del comercio automotor intra-Mercosur, entre otros efectos. Según un relevamiento de 425 pequeñas y medianas empresas fabriles hecho por la Unión Industrial Argentina (UIA), más del 73% de las pyme argentinas considera a China su La política comercial y cambiaria de China no solo ha sido criticada por el gobierno de Donald Trump, cuyas “tarifas recíprocas” fueron ahoraMás allá de ese revés de la gestión Trump, la Unión Europea, la OCDE, el FMI y centros de estudios internacionales también pusieron bajo la lupa los métodos comerciales chinos.

En agosto de 2025 el FMI publicó un estudio sobre la “política industrial” de China, uno de cuyos autores, Yifan Tao, es economista e investigador chino graduado de la Universisdad Fudan y con estudios de postgrado en Tshinghua, uno de los centros académicos de elite del país asiático. El estudio diseccionó el “enorme y coordinado esfuerzo” de Beijing para evitar una espiral de deuda y deflación interna como la que sufrió Japón en los 90s. Pero ese esfuerzo, dice el estudio, traslada los problemas chinos al resto del mundo, sin resolverlos internamente.

El estudio analizó cuatro fuentes de ayuda estatal: subsidios directos, créditos “concesionales”, exenciones fiscales y concesiones gratuitas de tierras. Entre esos instrumentos, China destinó en 2023, año hasta el que llega el estudio, el equivalente al 4,4% del PBI (unos USD 90.000 millones) para que sus empresas vuelquen excedentes al resto del mundo.

Además, el lunes pasado, al publicar el informe de “Artículo 4” de China (la revisión anual que hace de las economías de todos los países accionistas, tengan o no un acuerdo vigente) el FMI precisó que la moneda china, el yuan, está 16% subvaluada, lo que le da una yapa más de competitividad-precio a los productos chinos (el informe, aclara expresamente el Fondo, fue publicado con el consentimiento de Beijing).

Antes, en mayo de 2025, la OCDE había publicado un estudio en el que precisó que la tasa de subsidios al acero en China es cinco veces superior a la de cualquier otro gran productor. Ese apoyo estatal, afirmó, impulsó las exportaciones chinas de acero a un volumen que describió en los siguientes términos: “equivale, cada minuto, al peso de un Boeing 747 completamente cargado saliendo de los puertos chinos”. Un informe de la Hinrich Foundation, cuyo lema es “Por un Comercio Global Sostenible”, incluyó un gráfico que exhibe claramente las diferencias en niveles de subsidio.

Para la OCDE, el financiamiento estatal chino es de una escala “comparable a movilizaciones en tiempos de guerra” y respalda la producción a pérdida en acero, vehículos eléctricos y petroquímicos, “reconfigurando los mercados globales más rápido de lo que las normas comerciales pueden adaptarse”.

La lógica del subsidio industrial con el argumento de la “industria naciente”, dice la OCDE, pierde sentido si beneficia a “actores globales consolidados”.

Así, sostiene el informe, las empresas chinas pueden fijar precios de exportación entre 20% y 30% inferiores al de sus competidores. “Este nivel de subsidios –concluye- no solo altera los precios internacionales sino que socava la inversión, la innovación y el empleo en economías avanzadas. Y la distorsión no se limita al acero, sino que se sincroniza con otras industrias aguas arriba y aguas abajo, amplificando los efectos sobre las cadenas globales de valor”.

La venta de vehículos chinos está reconfigurando el comercio automotor del Mercosur. En ese rubro, según surge de los últimos datos de comercio exterior del Indec, en enero China siguió ganando terreno, ya detenta el 38% del total (luego de Brasil), al que de seguir la actual dinámica pronto desplazaría. El mes pasado las importaciones de automotores desde Brasil cayeron 25,7%, con bajas en casi todos los rubros, incluido la caída de vehículos de pasajeros, mientras las compras a China crecieron un abrumador 2.701% interanual.

En el rubro de neumáticos, la Unión Europea inició una investigación por dumping de empresas chinas y semanas atrás decidió postergar hasta julio el anuncio de las medidas antidumping y “compensatorias” contra las importaciones desde China que debía anunciar en enero. La postergación fue celebrada en su cuenta de por “Fiona Tyre”, como se presenta en Linkedin la representante de ventas de exportadoras chinas de neumáticos (Tyre, en inglés, quiere decir “neumático”), aunque advirtió que “sigue el riesgo de tarifas antidumping o compensatorias muy altas en la decisión final”.

En Argentina, durante muchos años los productores locales de neumáticos “cazaron en el zoológico”, con pLa empresa de la familia Madanes se enfrentaba ya no solo a la competencia de los productores locales Pirelli y Bridgestone o importados como Michelin (y a un sindicato durísimo, de orientación trotskista, según denunció en 2022 Javier Madanes Quintanilla) sino también de Khumo, Triangle, Firemax y casi 400 marcas chinas que coparon el mercado de recambio.

Otra cuestión del intercambio con China es que mientras el gobierno argentino aplica una política de apertura que discipline a los productores internos y contribuya a bajar la inflación, aún a costa de un enorme déficit bilateral con China, el gigante asiático no ha correspondido ese tipo de gestos en el pasado y nada indica que lo hará en el futuro.

En 2025 las ventas argentinas de poroto a soja a China fueron muy grandes debido a la ventana que Beijing aprovechó cuando el gobierno argentino dispuso, por solo 3 días, las retenciones cero a las exportaciones granarias, lo cual las abarató fuertemente, y a las menores compras a EEUU, a raíz del conflicto comercial. El gigante asiático terminó el año importando 112 millones de toneladas de poroto, de las cuales 83% fueron de Sudamérica: Brasil aportó 82 millones y Argentina poco menos de 8 millones de toneladas

Esa situación calza con el hecho de que China ha sido cada vez más reacia a comprar aceite y harina de soja pues prioriza el “agregado de valor” en su territorio. Y la compra de poroto la hace en gran medida vía Cofco (China National Cereals Oil, & Foodstuffs Co), en origen un holding estatal dedicado a compra de granos y la producción y comercio de alimentos. En 2014, cuando CFK y Xi Jinping firmaron la “Asociación Estratégica Integral”, Cofco adquirió el 51% de Nidera y el 51% del Noble Group, dos traders a los que embuchó por completo entre 2015 y 2016 para constituir en la Argentina una red de originación con 9 plantas de acopio, 3 de molienda de granos y una de biodiesel, y se afirmó como una de las grandes traders en la Argentina.

En aceites, la Argentina fue resolviendo la cuestión con el aumento de las ventas a India, de la cual en 2025 fue el principal abastecedor de aceites vegetales.

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