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28 de marzo de 2026

El Ojo del Sahara: el misterio geológico que solo se comprende desde el espacio y es el orgullo de Mauritania

Esta formación única, visible en su totalidad solo desde la órbita terrestre, guarda secretos de la evolución planetaria y vestigios de antiguas culturas humanas bajo las arenas del desierto

En el corazón del desierto de Mauritania, una formación geológica de enormes dimensiones y aspecto hipnótico se revela solo desde la órbita terrestre. Astronautas y satélites han registrado la existencia de la Estructura de Richat, conocida mundialmente como el Ojo del Sahara, una circunferencia casi perfecta de aproximadamente 50 kilómetros de diámetro que intriga tanto a científicos como a viajeros.

Según un informe de la Agencia Espacial Europea (ESA), la magnitud del Ojo del Sahara y su patrón de anillos concéntricos convierten a esta estructura en uno de los hitos más notables visibles desde el espacio.

La Estructura de Richat se ubica en la meseta de Adrar, en el norte de Mauritania, y fue detectada con claridad durante los primeros vuelos espaciales tripulados en la década de 1960. Desde entonces, la formación ha sido objeto de investigaciones a nivel internacional. De acuerdo con la NASA, "el Ojo del Sahara es un domo geológico elevado, también conocido como anticlinorio, cuya forma actual se debe al efecto combinado de movimientos tectónicos y erosión diferencial sobre distintos tipos de roca".

Aunque los habitantes locales conocían la estructura desde tiempos ancestrales, su verdadera magnitud solo puede apreciarse desde el espacio. Esta sobresale entre las arenas del Sahara occidental, elevándose hasta 200 metros sobre el entorno y mostrando anillos de cuarcita y otras rocas sedimentarias según la descripción de la ESA. Los anillos, visibles en tonos que van del marrón al azul y al rojo, corresponden a diferentes capas de materiales expuestos por la erosión durante millones de años.

En un principio, científicos internacionales consideraron que el Ojo del Sahara era el resultado del impacto de un meteorito. Sin embargo, estudios de campo y análisis geológicos descartaron esa hipótesis. Según la revista Geographical, "la estructura fue formada por el levantamiento de un domo geológico y posteriormente tallada por la acción del viento, el agua y la arena".

El interés científico por el Ojo del Sahara se ha incrementado con el tiempo debido a su valor como registro geológico. Las capas concéntricas del domo exponen materiales de distintas eras, permitiendo a los investigadores reconstruir procesos que abarcan decenas de millones de años. De acuerdo con la ESA, "los anillos exteriores corresponden a cuarcitas más resistentes, mientras que los valles internos muestran rocas menos duraderas, erosionadas con mayor facilidad".

Las investigaciones han identificado hasta cuatro tipos de rocas ígneas, entre ellas gabros, riolitas, carbonatitas y kimberlitas, que indican la presencia de actividad volcánica profunda en el pasado. Según un reporte de Live Science, "la estructura contiene un núcleo de piedra caliza y brechas sedimentarias, rodeado de anillos descendentes que alternan entre materiales de distinta resistencia, modelados a lo largo de millones de años por la erosión eólica e hídrica".

Además de su relevancia geológica, el Ojo del Sahara posee importancia arqueológica. Excavaciones han revelado artefactos asociados a culturas prehistóricas, en particular herramientas de piedra del periodo Achelense, utilizadas por Homo erectus y Homo heidelbergensis hace aproximadamente dos millones de años.

De acuerdo con Geographical, "la distribución de estos artefactos está relacionada con los cambios climáticos que afectaron la región y determinaron los patrones migratorios de los primeros habitantes del Sahara".

La estructura también es objeto de mitos y leyendas, como la creencia de que podría coincidir con la ubicación de la mítica Atlántida descrita por Platón, aunque la comunidad científica rechaza esa teoría.

La singularidad del Ojo del Sahara lo ha transformado en un atractivo para científicos y viajeros de todo el mundo. La ciudad de Oudane, cercana al fenómeno, sirve como punto de partida para expediciones organizadas hacia la estructura. Los recorridos suelen incluir desplazamientos por las dunas del Erg Oudane, una vasta extensión de arena que rodea el domo y acentúa su impacto visual cuando se lo observa desde el aire o mediante imágenes satelitales.

El acceso al sitio requiere planificación y guía especializada, ya que las condiciones del desierto pueden dificultar la orientación y la supervivencia. Para los exploradores, la recompensa es la posibilidad de observar de cerca los anillos y relieves que forman el Ojo del Sahara, así como las variaciones cromáticas que distinguen las distintas capas geológicas.

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