13 de febrero de 2026
El rol oculto de la corriente del Golfo: cómo regula el carbono en el Atlántico Norte

Un reciente estudio científico revela el papel fundamental de este flujo en la disminución de gases de efecto invernadero
Los modelos matemáticos muestran que el agua que se mueve en las capas profundas de la corriente del Golfo tarda entre 4 y 8 años en llegar al Atlántico Norte y salir a la superficie, donde puede absorber dióxido de carbono del aire.
Esta región del océano es especialmente eficiente para absorber el gas de efecto invernadero, ya que recibe el 23% del intercambio global de CO₂ entre el océano y la atmósfera y almacena el 15% del carbono generado por las personas, aunque solo representa el 7% de la superficie de los océanos. Esta eficiencia se debe, en parte, a que la corriente del Golfo transporta aguas que pueden captar más carbono cuando suben a la superficie, después de haber pasado décadas sin contacto con el aire.Para analizar estos procesos, los autores combinaron mediciones directas con simulaciones de circulación oceánica. Las observaciones de nutrientes y carbono en el estrecho de Florida (donde comienza la corriente del Golfo) provienen de campañas hidrográficas internacionales y bases de datos.
La investigación utiliza reconstrucciones de datos biogeoquímicos y simulaciones de circulación global para describir la evolución de carbono y nutrientes a lo largo de trayectorias de densidad precisas. El cálculo permitió estimar el aporte de nutrientes y el potencial de absorción de carbono en distintas áreas del Atlántico Norte.
El artículo explica que la capacidad de la corriente del Golfo para ayudar a capturar carbono del aire depende de la fuerza de otra gran corriente oceánica, la Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico. Según las proyecciones del estudio, si esta circulación se debilita en el futuro, se enviarán menos aguas profundas, llenas de nutrientes y con poco carbono de origen humano, hacia la superficie de las regiones frías del Atlántico Norte.Esto haría que el océano absorba menos dióxido de carbono del aire en esa zona. Este debilitamiento podría ocurrir por el calentamiento global, que altera la temperatura y la salinidad del agua, lo que hace más difícil que las corrientes profundas sigan su recorrido habitual.El equipo de investigadores también cree que los procesos observados en la corriente del Golfo podrían estar presentes en otras grandes corrientes de los océanos del mundo. El estudio resalta que cualquier cambio futuro en estas corrientes, a causa del cambio climático, alterará la capacidad del océano para regular la cantidad de carbono en el aire.
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