16 de febrero de 2026
El dólar no sólo cae en la Argentina: qué pasa con otras monedas emergentes y cuáles son las causas

La baja en la moneda estadounidense es un fenómeno global que afecta también al siempre relevante real brasileño, entre muchas otras monedas
El caso del real brasileño merece un análisis particular. Brasil sostiene una economía con fuerte inserción en los mercados internacionales de materias primas y una política monetaria que busca contener la inflación y estabilizar la moneda. El real gana terreno frente al dólar, y este movimiento se alinea con el flujo de capitales hacia activos de economías emergentes, en un escenario donde los mercados evalúan posibles cambios en la política de tasas de interés de Estados Unidos. La caída del dólar respecto del real brasileño repercute en los precios relativos y en la competitividad de las exportaciones, al mismo tiempo que refleja la confianza de los inversores en la estabilidad macroeconómica de Brasil durante este tramo del año.
En Colombia, el peso exhibe una apreciación de 3,2% frente al dólar en lo que va de 2026. El contexto incluye una política monetaria que busca equilibrar inflación y crecimiento, junto a un escenario internacional que favorece la entrada de capitales hacia mercados emergentes. La variación del dólar frente al peso colombiano responde tanto a factores globales como a la dinámica interna del país.
En el caso argentino, el dólar baja 3,8% frente al peso desde el cierre de 2025 hasta mediados de febrero de 2026. La dinámica de la moneda en la Argentina responde a factores internos, como la intervención del Banco Central y la evolución de la demanda de divisas, pero también se inserta en la tendencia regional y global. La baja del dólar en la plaza local se suma al comportamiento observado en el resto de los mercados emergentes analizados.
El análisis de la evolución del índice DXY permite poner en perspectiva el fenómeno de la baja del dólar a nivel global. El Dollar Index, que mide el desempeño del dólar frente a una canasta de monedas desarrolladas, inició 2026 en 98,322 puntos y se ubicó en 97,062 puntos el 16 de febrero. Este descenso de 1,3% durante el período observado acompaña la tendencia observada en los mercados emergentes, aunque el ritmo de caída resulta algo menor en comparación con las monedas analizadas previamente.
El fenómeno de la baja del dólar frente a monedas emergentes y frente a la canasta global de monedas que mide el DXY no se limita a lo ocurrido en 2026. El análisis de la tendencia previa muestra que la depreciación de la divisa estadounidense ya se manifestaba durante 2025, con varios trimestres de retroceso en diferentes mercados. Los datos actuales profundizan un proceso que se extendió en el tiempo y que encuentra explicaciones tanto en factores globales como locales.
En la Argentina, la baja del dólar en 2026 se integró a la tendencia regional y global, aunque la dinámica local mantuvo particularidades propias. El comportamiento del peso argentino frente al dólar se explicó por la acción del Banco Central, los flujos de divisas y la evolución de la demanda interna. El fenómeno global de baja del dólar aportó contexto a lo que sucede en el mercado local, reforzando la percepción de que la apreciación del peso no es un fenómeno aislado.
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