13 de agosto de 2024
La estrategia de las bacterias para frenar a los virus revela pistas sobre la inmunidad de los humanos
Científicos del Instituto Weizmann de Ciencias descubrieron un sistema inmunológico bacteriano que altera las colas de los fagos y podría ayudar a esclarecer un mecanismo inmune de las personas
En un nuevo estudio Los primeros mecanismos de defensa antifágica en las bacterias se descubrieron en la década de 1960, pero hasta hace poco solo se conocÃan unos pocos de ellos. El más famoso de ellos es CRISPR-Cas9, cuyo descubrimiento supuso una revolución en la edición genética. Sin embargo, en los últimos años se ha producido una oleada de nuevos hallazgos en este campo que han llevado al descubrimiento de más de 150 nuevos sistemas inmunitarios bacterianos con distintos modos de acción. Muchos de estos sistemas se identificaron utilizando un método desarrollado por el profesor Rotem Sorek, del Departamento de Genética Molecular de Weizmann.
El método de Sorek se basa en un principio sorprendentemente simple: los genes implicados en los mecanismos inmunitarios bacterianos tienden a agruparse en el genoma bacteriano, en zonas conocidas como “islas de defensaâ€. Por tanto, los investigadores pueden descubrir nuevos sistemas inmunitarios examinando genes con funciones desconocidas que se encuentran cerca de las islas de defensa conocidas. “En muchos de nuestros estudios, hemos reconocido componentes de los sistemas inmunitarios bacterianos que nos resultaban familiares a partir de mecanismos inmunitarios humanos ampliamente estudiadosâ€, explica Sorek. “Esto sugiere que la fuente evolutiva de una gran parte de nuestro sistema inmunitario innato proviene de las bacterias. Nuestro nuevo estudio respalda aún más esta ideaâ€.En la década de 1970, los cientÃficos descubrieron un sistema de control celular capaz de alterar la estructura y la función de las proteÃnas, asà como su duración de vida, mediante la unión de una pequeña proteÃna llamada ubiquitina a ellas. Desde el descubrimiento de la ubiquitina (por el que los profesores Aaron Ciechanover, Avram Hershko e Irwin Rose recibieron el Premio Nobel de QuÃmica en 2004), otros cientÃficos han revelado muchos sistemas similares, en los que las enzimas unen varias proteÃnas pequeñas a la proteÃna objetivo, modificando asà su destino.Hör y sus colegas descubrieron que, a diferencia de otros sistemas inmunitarios bacterianos, el sistema que descubrieron no impedÃa que los virus secuestraran la célula y crearan duplicados de sà mismos: las bacterias que codificaban este sistema inmunitario, una vez infectadas, morÃan y producÃan una nueva progenie viral. Pero estos virus eran “estérilesâ€, lo que significa que no podÃan infectar a otras bacterias, lo que llevó a los investigadores a concluir que el nuevo sistema inmunitario es capaz de impedir de algún modo que el virus se propague a otras células de la colonia.
Cuando observaron las imágenes de los fagos duplicados, se quedaron atónitos: la proteÃna marcada se ubicaba al final de la cola viral, impidiendo que los fagos utilizaran sus colas para localizar e infectar nuevas células bacterianas. Los investigadores creen que este nuevo sistema inmunológico es capaz de reconocer la estructura tridimensional de la cola viral, lo que le permite al sistema trabajar eficazmente contra una amplia variedad de fagos, siempre que tengan colas con una estructura similar.
“Esperamos que nuestro descubrimiento en las bacterias inspire a los investigadores que estudian el sistema inmunológico humano a examinar si un principio similar se aplica a la proteÃna inmunológica humana ISG15. Los virus que atacan a los humanos pueden no tener cola, pero es posible que las defensas humanas también funcionen alterando una proteÃna estructural clave del virusâ€, afirma Sorek. “El sistema inmunológico que exploramos en este estudio es solo uno de los muchos sistemas que contienen proteÃnas similares a la ubiquitina que identificamos en el genoma bacteriano. Ahora, queda por ver cómo esos otros sistemas luchan contra sus viejos enemigos, los virusâ€.