28 de febrero de 2026
La trama de la narco boliviana de la Villa 1-11-14 que usó a su hermano discapacitado como mula de droga a París

Una mujer oriunda de La Paz fue condenada esta semana en la Justicia en lo penal económico, vinculada a dos casos de exportación con vuelos a la capital francesa y a India. ¿Quiénes esperaban la cocaína del otro lado del mundo?
Así, el sospechoso terminó preso, con una causa por contrabando de estupefacientes en la Justicia en lo penal económico. Fue procesado un mes más tarde, una decisión confirmada por la Sala B del fuero. Sin embargo, la cárcel duró poco.
Sin embargo, la investigación continuó. Se captó una comunicación posterior, en donde un hombre le decía a una mujer: “Vos lo metiste en esto”. Ella, se supo luego, era la hermana mayor del sospechoso del aeropuerto lleno de cápsulas con cocaína. Esta semana, la hermana mayor pagó su cuenta en la Justicia.
María M. -un nombre de fantasía empleado en esta nota para proteger la identidad de su hermano- reconoció su culpa en un juicio abreviado en el Tribunal en lo Penal Económico N°3, representada por una defensora oficial. La pena firmada por el juez Fernando Machado Pelloni, con una acusación a cargo del fiscal Marcelo Agüero Vera, fue de tres años en suspenso, período por el que deberá someterse a una serie de reglas de conducta.
Cuando declaró en el expediente, María M., básicamente, le echó la culpa a su hermano. La mujer aseguró que le lanzó aquel reproche porque: “Yo debería haberlo cuidado, debería haber estado más encima y saber en qué se metía”, dijo de cara al síndrome que sufre.
La otra mula intentó su viaje el 21 de septiembre de 2022, casi un año antes del fallido intento del hermano de María M.. Se trataba, también, de una mujer boliviana oriunda de la zona de Santa Cruz Ibáñez. Contaba con un pasaje de la aerolínea KLM, con una escala en Ámsterdam, Holanda. El destino final era mucho más infrecuente en este tipo de historias: Bombay, en India.
Había despachado dos carry on. El personal de maletas los notó más pesados que de costumbre. Así, la PSA intervino en el aeropuerto. La droga, descubrieron, estaba oculta entre los refuerzos del equipaje, con más de un kilo y medio de cocaína tras las costuras.
El camino hacia María M., otra vez, fue bastante corto. El teléfono que la joven mula llevaba estaba a nombre de la narco del Bajo Flores. También tenía una foto del DNI de María en ese teléfono. Cuando declaró en la causa, la mujer condenada esta semana aseguró que todo fue un malentendido.
La acusada aseguró que la línea en cuestión “había sido dada de alta el día 19 de septiembre de 2022 mediante un sistema de activación virtual de modalidad prepaga, lo que permitía a cualquier persona que contara con una fotografía de su DNI tramitarla sin su conocimiento ni intervención”, según asevera la condena en su contra. Le echó la culpa a un tal “Daniel”, a quien le había salido de garante en un préstamo años atrás, con una copia de, precisamente, su DNI. Irónicamente, la mula de Bombay tenía en sus bolsillos un papel donde se detallaba la dirección de María M. en la manzana 24 de la Villa 1-11-14. Un seguimiento de la PSA mostró a la condenada esta semana en ese mismo domicilio. El rol de partícipe de María M. lleva a una pregunta automática. ¿Quiénes son los dueños de la droga? Y, peor aún, ¿quiénes esperaban a sus mulas en París y Bombay, donde el kilo de cocaína supera los 80 mil dólares, de acuerdo a estimados del Narcotics Control Bureau de India? ¿Quién controla esta red internacional desde el Bajo Flores hasta el otro lado del mundo?
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