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28 de febrero de 2026

Conflicto en Medio Oriente: qué pasará con el precio del petróleo y cómo impactará en Argentina

Según los especialistas, el bloqueo del podría llevar el valor del barril por encima de los USD 100, lo que impactaría en el precio de los combustibles y aceleraría la inflación. En contraparte, las petroleras exportadoras se verían beneficiadas

>La estabilidad del mercado energético global se encuentra hoy supeditada a una franja marítima de apenas tres kilómetros de ancho. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, con Irán e Israel como protagonistas directos, ha vuelto a poner bajo la lupa al Especialistas consultados por Infobae coinciden en que, aunque la interrupción total del paso es un escenario extremo, la sola posibilidad de un bloqueo o el encarecimiento de la logística ya están operando sobre los precios. La combinación de ataques a instalaciones estratégicas y el aumento de los costos de seguros perfila un horizonte de volatilidad que podría llevar al Brent a quebrar la barrera de los tres dígitos.

Para Emilio Apud, ex secretario de Energía de la Nación, la situación actual presenta dos niveles de impacto. El primero es el “efecto especulación”, donde el precio sube por cobertura de riesgo ante la incertidumbre. El segundo, mucho más severo, sería el impacto real de un bloqueo físico.

Pese a la gravedad del escenario, Apud considera que un bloqueo prolongado es poco probable debido a los intereses en juego, especialmente los de Estados Unidos. “A Estados Unidos lo que menos le interesa es que se dispare el petróleo y la inflación. Irán tampoco puede permitirse tener una fragata cortando el paso por mucho tiempo”, señaló, añadiendo que el principal interesado en mantener los precios estables es el propio Donald Trump. No obstante, fue tajante en su advertencia: “Si el estrecho efectivamente se bloquea de forma total, el barril superará ampliamente los USD 100”.

A la vez, Montamat subrayó que el gas natural licuado que Qatar produce y exporta a China depende en gran medida del canal que separa los golfos de Pérsico y de Omán, ya que el 83% de la producción regional atraviesa ese estrecho. A su juicio, todavía no está claro en qué medida podría verse afectada la operatividad de esa vía, por lo que persisten las especulaciones que impulsan al alza los precios y las cotizaciones.

A su turno, Jorge Lapeña, el presidente del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi y también ex secretario de Energía consignó que “es muy difícil predecir qué va a pasar en los próximos días con el precio del petróleo”. “Lo que sabemos es que la situación de conmoción en el Medio Oriente por el ataque de los Estados Unidos evidentemente ha generado un problema puntual de restricciones reales o potenciales al flujo de petróleo a nivel mundial, sobre todo teniendo en cuenta que la zona del golfo Pérsico es una zona de altísima producción petrolera”, argumentó.

Por su parte, Julián Rojo, director del Departamento Técnico del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, anticipó que “el precio seguro va a subir por el conflicto”, aunque sostuvo que la magnitud dependerá de diversos factores como la duración, la continuidad del poder de turno y, especialmente, las acciones sobre el Estrecho de Ormuz por donde se mueve mas del 20% del petróleo y gas mundial.

La industria evalúa actualmente que una demora de apenas cuatro o cinco días en el tráfico hacia Asia —donde China e India son los principales compradores— generaría un estrangulamiento de la oferta. Togni estima una consecuencia inmediata: una suba del petróleo de casi el 5%, situándolo en torno a los 80 dólares por barril, niveles que no se registraban desde abril de 2025.

Un informe de la consultora Montamat & Asociados planteó que el mercado “sigue con preocupaciones ante la posibilidad de interrupciones en el Estrecho de Ormuz, punto crítico para el suministro”. Además, el reporte explicó que factores climáticos impactaron la producción en Estados Unidos y la OPEP+ implementó una política para limitar la oferta. En la previa del conflicto en Medio Oriente, las proyecciones indicaban una baja sostenida en los precios, ya que se espera que la oferta global supere la demanda por más de 3 millones de barriles hasta el primer trimestre de 2027, y luego por 2 millones de barriles adicionales.

Paradójicamente, la crisis de Oriente Medio presenta una “cara positiva” para la economía argentina, aunque matizada por los riesgos inflacionarios domésticos. En diálogo con este medio, los expertos señalaron que el país se encuentra en una posición particular debido al crecimiento de su capacidad exportadora de crudo proveniente de la cuenca neuquina.

Emilio Apud destacó que un aumento en el precio internacional “aumenta el flujo de caja a las petroleras que están exportando”. Actualmente, el crudo local se vende al exterior a un valor cercano a los USD 70 por barril. Un salto en la cotización internacional podría, en consecuencia, potenciar y acelerar los procesos de inversión en Vaca Muerta, al mejorar la rentabilidad de los proyectos no convencionales.

“Además de aumentar el precio del Brent por la tensión bélica, el conflicto también levantará parte o la totalidad de ese descuento que aplicaba el país para vender su petróleo en el extranjero”, explicó el analista de Next Barrel. De este modo, Argentina no solo ganaría por el aumento del precio base, sino por la valorización relativa de su crudo frente a un suministro global amenazado.

Sin embargo, esta mejora en los ingresos por exportaciones tiene su contraparte en el mercado interno. En una economía con alta inflación como la argentina, cualquier movimiento ascendente en el precio del petróleo presiona los costos de toda la cadena económica.

En la misma sintonía, Daniel Montamat argumentó que si bien la cuenta exportadora argentina puede aumentar de forma temporal y mientras dure el alza de la cotización del petróleo, también puede surgir una “presión sobre un eventual aumento de los combustibles que puede tener alguna repercusión en el índice de precios”.

A consideración de Montamat, el atenuante para evitar un salto brusco en los surtidores es el componente impositivo. En concreto, el impuesto sobre los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, que el Gobierno fue actualizando por debajo de lo estipulado para evitar mayor presión inflacionaria.

En conclusión, mientras que para la industria petrolera local y el ingreso de divisas el conflicto en el Golfo Pérsico actúa como un catalizador de inversiones, para el bolsillo del consumidor argentino representa un nuevo factor de presión inflacionaria. La duración de la tensión en Ormuz determinará si Argentina logra capitalizar los beneficios de Vaca Muerta o si el costo de la energía importada y el aumento de los combustibles terminarán opacando las ventajas de la coyuntura internacional.

La incertidumbre bélica no solo se traslada a los barriles físicos, sino quePara el director de Research for Traders, Gustavo Neffa, el domingo a la noche cuando abran los futuros de petróleo “serán uno 5 a 10 dólares más por posibles interrupciones en el Estrecho de Ormuz (por donde pasa el 20% del petróleo ) y otras derivaciones de esta nueva guerra. Es distinta a la del año pasado, que fue una advertencia. Pasar de un Brent de USD 73 a USD 77/81/87/90/94 en semanas podría ser un escenario si escala más el conflicto: impactará en la inflación”.

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